LOS COMERCIANTES
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falsificado, vino del cosechero, con toda clase de ga
rantías.
Los economistas que anunciaron lo que ha sucedi
do, fueron tratados con cólera y menosprecio. Yo sé
de ello alguna cosa.
Al día siguiente de la cosecha, el viticultor tiene
necesidad de hacer sus adelantos que ascienden de
300 á 500 francos por hectárea, en la mayoría de
los viñedos, se elevan por término medio á 1.300
francos en el Médoc, y alcanza asimismo á 2.000
francos en ciertos predios extensos. El comerciante
llegaba con sus capitales y créditos y compraba la
cosecha.
Suprimido el intermediario, el viticultor necesita
do de hacer sus adelantos, en vez de ser reembolsa
do, se ve obligado á nuevos gastos. Ha de aumentar
el número de sus toneles y comprar barriles; y en
vez de cuidar el vino y ocuparse del cultivo, ha de
dedicarse á la busca de clientes. Nuevos adelantos
que hacer.
El cliente más ó menos reacio llega más ó menos
lentamente, y el viticultor advierte que el nuevo
cliente ha costado mucho, aumentando los gastos
generales de publicidad; y después, paga más ó me
nos bien. No solamente el viticultor tarda más en
reunir sus fondos, sino que algunas veces no lo logra
por completo. Y esto es para él tanto más grave cuan
to que no tiene á su disposición los capitales y los
créditos de los comerciantes de vinos, estando redu
cido á su propio capital y á su propio crédito.
El cliente recibía con satisfacción su «vino de