30 EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
de ancha y 200 de larga, los fenicios tenían abundante
madera en las montañas que les separaban de
la Siria y de la Palestina, pero necesitaban adquirir
de otros pueblos casi todo lo que les era indispensable
para la vida.
Habían formado en los tiempos prehistóricos una
confederación de ciudades autónomas, de las cuales
era Sidón la metrópoli y Tyro la villa más importante.
La mayor parte de estas ciudades estaban gobernadas
por reyes, cuyo poder era limitado por los sacerdotes
y ciertos magistrados. Esta organización
que podía ser una flaqueza, dió á este pueblo una
gran fuerza de expansión y le aseguró una preponderancia
marítima y comercial durante mil años. En
el 332, permanecía bastante poderosa para oponer
la más viva resistencia á Alejandro.
Herodoto hace remontar el origen de la enemistad
entre griegos y persas á un acto de piratería de los
fenicios. Habiendo éstos llevado mercancías del Egipto
y de Asia á Argos, la más bella ciudad entonces
de la Grecia, estuvieron vendiéndolas durante cinco
ó seis días. Lo habían vendido casi todo, y en ocasión
en que un grupo de jóvenes griegas hacían compras
cerca de la popa de los navios, los fenicios apoderáronse
de varias de ellas entre las que se encontraba
lo, hija del rey Inaco, y las condujeron á
Egipto.
Por represalias, los griegos robaron á Europa, hija
del rey de Tyro, y á Medea, hija del rey de la Cólquida.
Entonces Páris robó á Helena, de ahí la guerra
de Troya; y los Persas, mostrando su indiferencia