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soldados que las guardauan; y el capitan Juan Doria que se hallaua en casa
lel principe, que sentio el romor, vino para socorrer a las galeras; y como
lego a la puerta de sant Tomo, no sabiendo que fuese tomada, entrando en la
uerta con aquella agonia que traya, le demandaron quien viua, y dixo :
abrid, que soy Juanetin Doria ; y assi le abrieron, y teniendo la mitad del cuerpo
dentro del portillo, le desspararon un arcabuz en lo pecho, y con otras
muchas heridas lo mataron; y por ser de noche, no se sauia lo que se ania
de hacer, ni ‘de donde naciese esta rebolucion, mas que se decia por la tierra
{ue el pringipe y Juanetin eran muertos, y assi estuujeron asta que fue de dia,
sensando ensefiorearse de la tierra; mas como los gentiles hombres y la bondad
del pueblo conocio el danrio que se siguiria si este error passase adelante;
todos acudieron al palagio, y log que no vinieron se estuuieron quedos, guardando
Sus casas, de manera que con las buenas prouisiones que higimos en Sefioria,
la qual fue creciendo de fuerzas, los alborotadores comencaron a disminuir
de tal mafiera que tuuieron por bien de dexar la tierra libre y yrse fuera,
visto su desitio no auia salido en parte como ellos pensauan; de manera que
ia Ciudad. queda libre, y la Sefioria con la autoridad que estaua de primero,
y todas las cosas quietas. De lo qual deunemos dar muchas gracias à Dios
‘dos los que nos’ auemos allado presentes, por que auemos corrido mucho
peligro; y cierto que su Magestad, y yo en su lugar, somos obligados a la
uena demostracion que este pueblo en general ha mostrado, que en el par-
ticular no hablo por que ay muchos gentiles hombres que son seruidores de
S. M. El pringipe- se pensaua que era muerto, y segun parece -con todo
su mal se leuanto, y cabalgo. en un caballo asta Sestre, cinco millas de aqui,
adonde se fue en una fragada asta otro lugar adonde le parecio que se podia
saluar, y fue por tierra en un lugar que se dice Mason, xv millas de agui,
ue es de Adan Centurion, a donde escriuimos que viniese; el qual llego dos
lias ha muy fatigado, assi por su indispusicion como por la muerte de Jua-
netin Doria, y saber que sus galeras estuuiesen desarmadas. Yo lo conforte
lo mejor que sape, prometiendole que Su Magestad no le fallaria de justicia
30ntra quien tan gran traigion y poco respecto auia usado contra al seruicio
de Su Magestad, scendo su feudatario y pensionario como lo hera el dicho
Conde de Fiesco. Las cosas quedan en estos terminos; y se entiende en cobrar
‘os forzados que se huyeron y se an ya allado los mas, de manera que
on ellos se an puesto ya en orden xv galeras y se entiende en armar las
lemas.
El Conde de Fiesco no parece, y segun se dice se hahogo queriendo saltar
le una galera en otra; v a noche Îlegaron algunos gentiles hombres que la