DE LA CONFEDERAClOX ARGEVTÍXA. S39
imponga el Congreso federal, y de los empréstitos y operaciones
de crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias de la
Nación ó para empresas de utilidad nacional. »
Estos fondos que la Constitución designa para la formación
del Tesoro déla Confederación, ¿son legítimos y sensatos? ¿Son
verdaderos, posibles, practicables en la condición ú organización
queá las provincias les ha cabido aceptar de la fuerza de las
cosas? — Yo creo que sí, y creo ademas que solo una gran falta
de Observación ó una crasa ignorancia en materias económicas
serian capaces de ponerlo en duda.
Lo ha puesto sin embargo la pasión política, que es el ex
tremo de la falta de observación.
Como yo creo que la necesidad que ha obligado á las provin
cias de la Confederación á emprender y seguir su organización
nacional, á pesar de la abstención ó aislamiento que Buenos
Aires ha querido asumir cediendo también á otra necesidad di
vergente de su egoísmo, como yo creo que tanto una como otra
de esas necesidades y la excision doméstica que es su resultado,
han de seguir por largo tiempo ; considero útil demostrar que
la Confederación tiene la misma aptitud que Buenos Aires para
sostener y costear su gobierno de circunstancias respectivo, y
que estacirconstancia cede grandemente en provecho común de
la nacionalidad del país entero.
La independencia relativa ó doméstica de Buenos Aires, res
pecto de la Confederación á que pertenece, la medida exorbi
tante en qii^e se ha tomado ó mas bien recuperado esa indepen
dencia desde el 11 de setiembre de 1852, son un mal profundo
para el país, que forman justamente el mal de la descentraliza
ción política, grave para toda nación. Pero es forzoso reconocer
que ese mal ha de ser duradero, porque procede de causas an
tiguas y modernas, que residen nada ménos que en las institu
ciones fundamentales de Buenos Aires, no de ayer sino de toda
su existencia colonial y republicana. Ese mal será un achaque
crónico, con que tendrá que existiría Hepública Argentina, sin
uejar por eso de ser una nación aunque mal centralizada, como
^<1 sucedido desde que adquirió el desarrollo que hoy tiene por
®us instituciones políticas de provincia-nacion, comenzadas
esde el año de 1821, y confirmadas por la reciente constitución
c ti de abril de 1851. Ese mal no es sin ejemplo, pues lo
han llevado largo tiempo en su seno la Inglaterra , la Francia