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nombre del señor don Fernando YII, y en c/wien. » Una cues
tión de Nación no podia ser resuelta por el municipio de una
Sobre este punto surgió la division que dura hasta hoy. La
opinion que colocó en el cabildo de Buenos Aires la autoridad
del vireinato, triunfó en ese cabildo, como era de esperar. Pero
hace alto honor á la imparcialidad délos hombres de esa ciudad
la opinion de los que osaron levantarse á la concepción de una
Patria común y de una Nación Argentina. Para no exponerse
á una queira civil, se debe oit" á los demas pueblos del distrito
(vireinato) dijo el D' D. Nicolas Calvo, de Buenos Aires. — D.
José Barreda opinó, que la cuestión debia resolverse sin perder
de vista los inconvenientes de la falta de previo acuerdo con los
qobiernos interiores. - D. Ignacio Rezabal propuso, que por
ningún acontecimiento se alterase en esa ciudad el sistema político
pender su existencia política de su unidad con ellos.—D. Miguel
Ascuénega opinó, que para acobarde constituirei gobierno de ese
público, siendo la puerta del reino esa capital, se debía convocar
á las demos provincias y gobiernos para sentar la autoridad que
las represente y rija. (Acta del 22 de mayo de 1810, en Buenos
La opinion contraria prevaleció sin embargo, y el vireinato ,
compuesto de numerosas provincias, vió reemplazada su auto
ridad general por otra que debió su creación á la municipali
dad del pueblo de Buenos Aires.
Una capital que, como Paris, dió por espacio de siglos sus
jefes locales á las provincias de Francia, puede decir con propie
dad que su gobierno es el gobierno de la Nación ; que sus cam
bios son de todo el país. Pero la capital que, como Buenos Aires,
no dió jamas sus jefes á las provincias del vireinato, no podía
atribuirse ese poder sino por conquista, si ellas voluntariamente
no se lo daban , como sucedió en Chile.
Veamos entretanto cómo pasaron las cosas en el Kio de la
Plata.