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aunque no deuen estar sin sospecha de lo que podria ser, aunque yo procuro
le apartarsela quanto puedo, assi con las palabras como en todas las otras
sosas que podrian causarlas; y sin duda si huuiera ydo a hablar a don Fer-
2ando de Gonzaga en Alesandria, como el me lo sceriuio, y si se huuiera
hallado aqui el corone] Spinola, no se lo pudiera quitar de la fantasia’ que
ra cosa acordada. Mas viendo despues que todo ha salido en ayre, paresge
ue estan mas assossegados y que se va oluidando. Yo hable al Principe, y
e dixe que de donde auia salido este desorden; respondiome que no lo
iuuiese por mal, sino por bien, por que era mejor que estuuiesse el pueblo
desunido por su passion particular, y que no confiassen los vnos de los
stros, que desta manera no pensarian hazer otra mayor nouedad de mas ym-
portangia, y que no tuuiesse pena dello; y aunque parege que es en parte
buena razon, yo no quisiera que se huuiera puesto esta desconfianga entre
astas partes, ny renouar las passiones passadas, pues paresgia que. estauan
oluidadas, y que los vnos y los otros eran seruidores de V. M., y vna cosa,
y que quando alguna cosa huuiera de ser, hauia de ser con su consejo y
ayuda, y el hauia de ser el autor de todo. Con miger Adam lo he platicado,
y dize que les vinieron a dezir tantas cosas, que, por satisfager a las gentes
y poner recabdo en las galeras, hauia embiado a llamar algunos de los ser-
1idores y amigos del Principe; mas que aquello no ha causado ninguno mal
pensamiento en la gente de bien, que en la otra mejor es que estè diuisa
que vnida. Yo no se que ha sido su pensamiento, ny a que fin aya sido esto,
sino huuiesse quesido mostrar a don Rodrigo que todo depende del, y que està
an su mano alterar la ciudad y pacificalla, por que no hauia de pensar
que por parte de V. M. se hiziesse vna nouedad tan grande sin que el
fuesse sabidor della, pues sin su ayuda era yncierto el buen fin dello. Todauia
no puedo pensar sino que si salio del Principe, que seria mouido con buen fin,
y que aya quesido sperimentar la voluntad que balla en las gentes, por que
uando alguna cosa se huuiesse de hazer, y sepa como se tiene de gouernar.
Yo sereui A V. M. que el Principe Doria me hauia dicho que pensaua
n la manera que se hauia de tener, para que esta ciudad se assegurasse y
permanesgiesse en el seruicio de V. M., y que con ello embiaria persona
propria, la qual me ha dicho que serà Francisco de Grimaldo, que es el que
iene compatiia con miger Adam, y haze todos sus negocios, en cuyo nombre
e hazen todos los cambios; y aunque el Principe no me ha dicho hastaqui
‘o que ha pensado hazer, por lo que yo he alcangado de miger Adam, y
or otras congeturas, el querria que se reformasse la manera del gouierno,
7 que se reduziesse a menor numero de personas, porque entre tantas mal