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BASES
argentina debe ser una constitución absorbente, atractiva, do
tada de tal fuerza de asimilación, que baga suyo cuanto' ele
mento extraño se acerque al país, una constitución calculada
especial y directamente para dar cuatro ó seis millones de habi
tantes á la República Argentina en poquísimos años; una cons
titución destinada á trasladar la ciudad de Buenos Aires á un
paso de San Juan, de la Rioja y de Salta , y á llevar estos pue
blos basta las márgenes fecundas del Blata, por el ferrocarril y
el telégrafo eléctrico que suprimen las distancias ; una consti
tución que en pocos años baga de Santa Fe, del Rosario, de Giia-
leguaicliú, del Paraná y de Corriéiites otras tantas Buenos Aires
en población y cultura, por el mismo medio que lia hecho la
grandeza de esta, á saber, por su contacto inmediato con la
Europa civilizada y civilizante; una constitución que arreba
tando sus habitantes á la Europa y asimilándolos á nuestra po
blación, haga en corto tiempo tan populoso á nuestro país que
lio pueda temer á la Europa oficial en ningún tiempo.
Una constitución que tenga el poder de las Hadas, que cons
truían palacios en una noche.
California, improvisación de cuatro años, ha realizado la fá
bula y hecho conocer la verdadera ley de formación de los nue
vos Estados en América, trayendo de fuera grandes piezas de
pueblo, ya formadas, acomodándolas en cuerpo de nación y
dándoles la enseña americana. Montevideo es otro ejemplo pre
cioso de esta ley de población rapidísima. Y no es el oro el que
ha obrado eso milagro en Noi le-América ; es la libertad, que
antes de improvisar á California, improvisó los Estados Unidos,
cuya existencia representa un solo dia en la vida política del
mundo, y una mitad de él en grandeza y prosperidad. Y si es
verdad que el oro ha contribuido á la realización de ese por
tento , mejor para la verdad del sistema que ofrecemos, que la
riqueza, es la Hada que improvisa los pueblos.
Convencido de la necesidad de que estos y no otros mas limi
tados deben ser los fines de la constitución que necesita la Re
pública Argentina, no puedo negar que me ha parecido apocado
el programa enunciado en el preámbulo del acuerdo de San Ni
colas, que declara como su objeto la reunion del Congreso que
ba de sanciona?' la co?istitucion política que regularice las rela
ciones que deben existir entre todos los pueblos argentinos, como
pertenecientes á una misma familia ; que establezca y defina los