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BASES
para proteger la libertad de las provincias. Esa condición figura
en la acta de 2r> de mayo, y ella muestra que el gobierno revo
lucionario venía al mundo armado de recelos contra los gobiernos
provinciales. El gobierno de Montevideo fné el primero en des
conocer la nueva autoridad de Buenos Aires, su capital enton
ces. Los jefes de las otras provincias no tardaron en seguir el
mismo ejemplo, armándose contra la Junta de Buenos Aires.
Elío en Montevideo y Liniers en Córdoba abrieron desde esa
época la carrera en que mas tarde lian figurado Artigas, Francia,
López y Quiroga, creando un estado de cosas mas fácil de me
jorar que de destruir.
No viene, pues, de 1820, como se ha dicbo, el desquicio del
gobierno central déla República Argentina, sino délos primeros
pasos de la revolución de mayo, que destruyó el gobierno uni
tario colonial deponiendo al vi rey, y no acertó á reemplazarlo
por otro gobierno patrio de carácter central.
Derrocado el virey, porque representaba á un monarca que
lio existia ya en el trono de España, y porque habia debido su
promoción a la Junta central, que no existia tampoco, no que
daba poder alguno central en la extension de los dominios espa
ñoles. En América hizo el pueblo lo mismo que en la Península :
viéndose sin sn legítimo soberano, asumió el poder y lo delegó
en juntas ó gobiernos locales. °
La soberanía local tomó entóneos el lugar de la soberanía ge
neral acéfala^ y no es otro, en resumen, el origen inmediato del
federalismo ó localismo republicano en las provincias del Rio de
la Plata (t).
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Continuación del misino asunto. — La federación pura es imposible en la Re
pública Argentina. — Cuál federación es practicable en aquel país.
Pero la simple federación, la federación pura, no es ménos
irrealizable, no es ménos imposible en la República Argentina,
que la unidad pura ensayada en 1826.
(1) La materia de este capítulo lia sido tratada extensamente por el autor en
el escrito titulado ; De la Integridad nacional de la Confederación Argentina.