BASES
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de injusto y de extraordinario para que se crea en el deber de
aislarse de su país? ¿Que la ciudad de buenos Aires sea capital
de la Gonl'ederacion , quedando la misma provincia compuesta
del resto del territorio? Eso es lo que dispone la constitución
que se han dado las provincias; pero ni eso le exige hoy dia.
Nadie creeria que sean ellas las que han ofrecido á buenos
Aires ese rango, y que buenos Aires se dé por ofendido de las
condiciones de esa oferta. Sin embargo, Rivadavia, Agüero, los
Varelas y muchos hombres de bien de buenos Aires fueron los
autores de ese pensamiento en 182G; y léjos de ser sin ejemplo
en la historia de la América del Sur , la ciudad de Santiago ha
conservado su rango de capital de la República de Chile, con
sintiendo en desmembrar el territorio de su provincia para for
mar las provincias de Valparaíso, de Aconcagua, y de Colcha-
gua.
Con la constitución de la Confederación Argentina en la mano,
todo el mundo puede ser juez de la cuestión entre buenos Aires
y las demas provincias. Esa constitución será siempre el pro
ceso de la separación desleal de buenos Aires.
No soy su desafecto por mas que use de este lenguaje, como
no lo es el hermano que reconviene duramente á sus hermanos,
cuando tiene por mira evitar un extravío y prevenir una
afrenta de familia. Quiero á buenos Aires cuando ménos como
parte integrante de mi país, pero sería querer mal á la Nación
entera, el poner en balance todo su destino con el de una de sus
partes subalternas.
El sentimiento de nación está muerto en los Argentinos que
no sienten todo el ultraje que buenos Aires hace á la Nación de
su sangre, con solo guardar la actitud que hoy tiene á su res
pecto, por pasiva que parezca á los ojos de los que se han fami
liarizado con el desorden.
En Francia, en Inglaterra, en los mismos Estados Unidos,\ti
provincia de buenos Aires, considerada en el territorio de esas
naciones y formando parle de ellas , ya hubiera sido sometida
por la fuerza de las armas, con aplauso de todos los amigos del
órden, por tan legítima defensa de la soberanía nacional.
Muy mal comprende las cosas déla patria el que no sabe sen
tir de ese modo el derecho de toda una nación.
Pero, aunque la Hepiiblica Argentina tenga el derecho de em
plear los mismos medios para traer á buenos Aires al respeto