ELEMENTOS
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Organización general de la República. La idea es verdadera en
el sentido que acabo de expresar, pero muy errónea en este otro
sentido que voy á indicar. Si el gobierno de cada provincia ha
de constar tan solamente de facultades y poderes provinciales,
¿quién ejercerá los poderes nacionales, que en la política inte
rior son indispensables para mantener la paz y la seguridad, y
proveer al progreso y desarrollo común y solidario de las pro
vincias? ¿Se entregará eso, como basta aquí, á un gobernador
de provincia?—Hemos hecho ver en el precedente capítulo que
la continuación de ese sistema hará mas radical el desquicio,
hasta volver inevitable la desmembración del pueblo argentino.
Luego es indispensable acometer á un tiempo la organización
de provincia o local y la organización general del país.
Ambas operaciones son parte de una misma obra, que abraza
á la vez la construcción de las ruedas pequeñas y de las ruedas
principales de la máquina compuesta y multíplice que se llama
organización del Estado.
Las constituciones provinciales deben poner en manos del
vecindario reunido y representado en los cabildos de su elección,
como sucedia antiguamente :
1“ La administración de Justicia civil y criminal en prúncra
instancia por alcaldes y regidores, vocales del cabildo, elegidos
por el pueblo en votación directa. Así la persona, la propiedad,
la honra de los vecinos tendrán la seguridad y garantías que solo
de un modo incompleto pueden procurarles los jueces elegidos
y susceptibles de removerse por los gobernadores políticos.
2" La policia de órden, de seguridad, de limpieza, de ornato.
Este punto de la administración es negocio doméstico, inaliena
ble, de los vecinos, y nada mas que de ellos. La persecución de
un incendiario, la captura de un asesino, la clausura de una
cloaca que infesta á la población, no deben estar coníiadas á un
gobernante que resida á diez ó veinte leguas, porque su olfato
inaccesible al mal olor, su ínteres asegurado del ladrón distante,
y su sensibilidad poco conmovida por la sangre que no ba visto
correr, no pueden tomar el interes activo y eficaz del vecindario
mismo, que sufre esos padecimientos.
3® La instrucción primaria de la niñez del partido ó vecinda-
dario. Los vecinos son el mejor juez de las necesidades del lugar
en cuanto al número de escuelas. Ellos deben instalarlas, vigilar
las, sostenerlas por sí mismos, sin ingerencia del poder político.