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deres económicos y administrativos, elegidos directamente por
el pueblo, para ejercer la soberanía que delega constitucional
mente en ellos, en orden á dirigir y administrar, sin ingerencia
del Poder político ó gobierno general de la provincia, los inte
reses propios de cada localidad ó vecindario, en los citados ra
mos de policía, justicia, instrucción, beneficencia, caminos,
población y mejoras materiales é inteligentes de todo género.
§ VIH.
De la elección y sus condiciones.
Volviendo á las garantías generales contra el abuso de la so
beranía por los poderes delegatarios de ella, diré que después de
su division é independencia, ninguna garantía hay mas eficaz
que la elección.
La inteligencia y fidelidad en el ejercicio de todo poder de
pende de la calidad de las personas elegidas para su depósito; y
la calidad de los elegidos tiene estrecha dependencia de la cali
dad de los electores. El sistema electoral es la llave del gobierno
representativo. Elegir es discernir y deliberar. La ignorancia no
discierne, busca un tribuno y toma nn tirano. La miseria no
delibera, se vende. Alejar el sufragio de manos déla ignorancia
y de la indigencia, es asegurar la pureza y acierto de su ejerci
cio. ¿Os lo impide la demagogia, que ha enseñado á explotarlo
á médias entre el comprador y vendedor del sufragio? Dadle
diversos grados y aplicaciones, en vez de suprimirlo ; dad á
unos la elección de legisladores, y á otros la elección de cabil
dantes.
§ IX.
De la responsabilidad de los encargados del Poder.
La responsabilidad de los encargados de todo poder público es
otro medio de prevenir sus abusos. — Todo el que es deposita
rio ó delegatario de una parte de la soberanía popular debe ser