DEL DERECHO PÚBLICO PROVINCIAL ARGENTINO. 309
cionales, que no demarcaban los objetos que pertenecían al gobierno
y los que eran del poder legislativo. *
Ese sistema, ese cuerpo de instituciones y leyes, creado bajo
Hiyadavia, que ha servido á Rosas para despotizar el país por
veinte años, se mantiene en pié todavía hoy mismo sino en las
provincias al menos en Dueños Aires ; y no hay por qué dudar
de que manteniéndose indefinidamente, dará en lo futuro á
Buenos Aires los mismos resultados de desórden y de despotismo
alternativos, que le dió en lo pasado, sin que en adelante
venga todo eso compensado con las ventajas del monopolio
comercial y político de todas las provincias como en otro
tiempo.
§v.
Examen de la Constitución actual de Buenos Aires, considerada en su influjo
dentro y fuera de la provincia.
Importa estudiar la situación que Buenos Aires ha tomado
por su nueva constitución local de 11 de abril de 1HM, considerándola
en sus relaciones con el antiguo derecho de provincia
restablecido por esa constitución y con orden general, que han
sancionado las provincias de la Confederación.— Esta situación
es del todo nueva en la historia de Buenos Aires, y se distingue
por ser la restauración exagerada de las instituciones locales
que produjeron su anarquía y dictadura de treinta años, sin
que en lo venidero puedan esas instituciones darle los monopolios
de renta y de poder que en otro tiempo atenuaban la dureza
de sus consecuencias para Buenos Aires.
Toda la diferencia entre la constitución actual de Buenos
Aires y las leyes sueltas de carácter constitucional que la pre-.
cedieron en esa provincia, consiste en dos cosas principales :
i* Las disposiciones que ántes existian sueltas y aisladas, hoy
están reunidas en un solo cuerpo ; 2“ los poderes que ántes existían
inciertos é ilimitados, han recibido en la constitución reciente
atribuciones determinadas y precisas.
Esa reforma hubiera sido muy útil, si al tiempo de practicarse
se hubiesen rectificado los errores fundamentales que contenía
el derecho anterior de Buenos Aires en daño de su propia