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ELEMENTOS
; Con qué mira desconoció Buenos Aires esta vez la existencia
del gobierno nacional? Es horrible el pensarlo, pero sus hechos
no descubren otra cosa : — con la de anular el gobierno nacional
creado y restablecer el aislamiento de las provincias, que por
treinta años trajo á sus manos indirectamente el monopolio de
su gobierno común exterior ; y, una vez recuperado el poder
perdido, para emplearlo en restablecer el sistema de comercio y
de navegación colonial, que por treinta años trajo á manos de
Buenos Aires, sola y aislada, todo el tesoro de las catorce pro
vincias. En una palabra, Buenos Aires solo pensó en recuperar
lo que acababa de perder con la caida de Rósas, sin averiguar si
lo que babia perdido era suyo ó ajeno, ni si debia aceptar esa
pérdida en su propio honor y en su propio interes local.
Á e^e Gn estrecho y ciego, disimulado con vestidos á la moda
(de tijeras que nunca faltan á la mano cuando se quiere pagar
sastres), Buenos Aires hizo prodigios desesperados de dilapida
ción : pero todo fué en vano, porque las Leyes de /nrf/fls que ha
blan sido su baluarte de omnipotencia, fueron enterradas para
siempre por los tratados de libertad fluvial que las provincias
Grmaron con la Inglaterra, la Francia y los Esta^dos Unidos ^
1853 • Y el pueblo argentino, haciendo de esa libertad la Roca
Tarpella de su moderno Capitolio, dejó burlados para siempre
los esfuerzos anarquistas de Buenos Aires.
Desde ese día Buenos Aires debió de buscar el medio sincero
y leal de conciliar su poder, su comercio y su riqueza con los de
la Nación de que tiene la fortuna de ser parte integrante; pero
ese deber sabio y digno no tuvo hasta hoy órganos ni represen-
i 1 /. on p1 L'obierno ni en la opinion
de Buenos Aires.
Sus rutinas, sus errores, su vanidad, sus esperanzas ciegas,
han sido ramos de comercio para explotadores livianos y ve
Muchos hombres de conciencia han querido oponerse y pro
testar en nombre de la Patria, es decir, de la Nación ; pero el
torrente les ha llevado por delante, porque olvidaron que era
preciso situarse fuera de su alcance para dominarlo y dirigirlo.
El pensamiento de restablecer el triste pasado de cuarenta
años (hablo del aislamiento que engordaba á Buenos Aires con
el alimento de las provincias moribundas, y no precisamente
de la sangre y del barbarismo de Rósas ), el pensamiento de