ELEMENTOS
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del pueblo de las provincias argentinas. Todas ellas han com
prendido y aceptado este principio en sus leyes fundamentales,
menos la provincia de Buenos Aires, que no puede comprender
hasta hoy que el modo de aumentar catorce veces su poder, es
tomar parte de la formación del gobierno nacional.
¿ Cuál será el deber de ese gobierno común respecto á las pro
vincias unidas en los primeros tiempos de su creación contra
riada ó permitida, pero inevitable?
La existencia del poder central no es un hecho que ha de
tener origen y perfección en un solo dia y por un solo acto. Es
perar, pretender tal cosa, sería el medio mas eficaz de impedir
que empiece á existir.—La existencia de un gobierno nacional
ó central, la creación, el establecimiento de un gobierno común
para todas las provincias, es un hecho que constituye la mitad
de su civilización. — Como sus otros elementos de civilizaoion,
este hecho vendrá poco á poco, auxiliado por el tiempo, por el
aumento de la población, por la diminución gradual del de
sierto , que es el mayor obstáculo á todo centralismo, y por el
establecimiento de muchos y grandes medios de comunicación,
sin los cuales no puede existir en un punto un gobierno que
vigile, atienda y administre los negocios de otro punto distante
cuatrocientas leguas de país despoblado y desierto.
Antes de que el centralismo en el gobierno argentino exista
como hecho real y verdadero, existirá primero largo tiempo
como promesa ó programa, como principio escrito en la Consti
tución. — Y léjos de desmayar por este hecho inevitable, que
deriva de las leyes físicas y naturales del poder, se le debe re
conocer y aceptar con resignación, y dar principio á su ejecu
ción y organización graduales con la paciencia robusta y vigo
rosa de los hombres de libertad ; con esa paciencia que divisa
la extension inconmensurable que tiene que recorrer, y léjos
de amedrentarse por la dificultad, encuentra en ella un estí
mulo que provoca su coraje varonil; que no se echa á llorar
como el niño, y dice adiós eterno á la vida de la patria, porque
no la ve nacer completa y floreciente de un golpe, como esas
creaciones fabulosas de las Mil y una noches; con esa paciencia
ilustrada y cuerda que sabe que las grandes construcciones en
política, como las grandes construcciones en arquitectura, son
obras que se llevan á cabo por el trabajo de dos, tres y cuatro
generaciones.