DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. 435
p derecho á la cosa, es decir, el crédito, la obligación perso-
Díil, es mas fecunda y frecuente en esta época de industria, que
e derecho en la cosa, derecho real, derecho de propiedad, al re
ves de lo que sucedia entre los Romanos.
La cuasi tradición de ellos, que es la tradición de los créditos,
o ligaciones y derechos {bienes incorporales) á que se reduce la
inayor parte de la riqueza moderna, es casi toda la tradición co
nocida en este tiempo en que las riquezas circulan por trasfe-
reiicias simbólicas.
La mujer, asimilada al hijo, especie de esclava, no adminis-
raba; \ÍAÍa y moría en perpétua incapacidad : su marido era
ílyeño y señor de sus cosas o hacienda. La familia romana, dis
tinta de la nuestra socialmente hasta la venida del Cristianismo,
eia conforme á ese sistema, que en gran parte ha pasado á los
c igos españoles que nos rigen, y que amenaza conservarse por
el ejemplo prodigioso del código civil francés, modelo favorito
de nuestras reformas legislativas en derecho civil sud-ameri-
cano.
§V.
Puntos de oposición entre el derecho civil francés, modelo de las reformas
legislativas en Sud-América, con el estado económico de esta época.
Por este motivo, antes de pasar al examen de los puntos de
Oposición (pie existen entre el derecho civil que nos rige y el sis-
t^ua ecónomico de la Constitución, llainarémos brevemente la
tención sobre el peligro (pie en este particular presenta la imi
tación irreflexiva de los códigos franceses, en que ordinaria-
t|ieiito consiste nuestro trabajo de reforma legislativa y de codi-
hcacion civil y comercial.
Economistas de gran sentido han considerado el código chil
Paiices en sus relaciones con el estado económico de la sociedad
^ época (i), y hecho notar la falta de armonía, el des-
crit!^ ? especialmente, tan profundo economista como sabio es
gfj . ® derecho público, ha bosquejado ese trabajo en una Memoria inserta
Pra ^ .^'^icecion de las de la Academia de ciencias morales y políticas de
eco"^'^' *** fuc hace frecuentes referencias respetuosas M. Chevalier,
Domista versado en los intereses americanos, muy popular en Sud-América.