DE LA CONFEDERACION ARGENTINA. 523
pensa de mortificarse en mejorar sus productos. ¿Qué inmigrado
será tan estoico para venir á establecerse en país extranjero en
fiue es preciso llevar \áda de perros, con la esperanza de que
sus biznietos tengan la gloria de \ivir brillantemente sin de
pender de la industria extranjera? Independencia insocial y es-
upida de que solo puede ser capaz el salvaje. Cuanto mas civi-
izado y próspero es un país, mas necesita depender del extran
jero. Desgraciadamente para nosotros, por esta regla la Inglaterra
necesita doblemente de la América del Sud, que nosotros de la
nglaterra. ¿Concebís que sus fábricas puedan fabricar sin tener
jnateriales de fabricación? La América se los da, y por ahí la
nglaterra existe bajo su independencia. ¿Qué nos importa á
nosotros que la bota que calzamos se fabrique en Buenos Aires
en Londres ? ¡Es que una guerra interocéanica podría de
jarnos descalzos ! Y ¿no veis que la Europa se quedaría des
calza como nosotros, pues que hace sus botas con nuestras
primeras materias; y que ella perdería mas porque está mas
acostumbrada á vivir calzada? Y cuando esa guerra venga, si
tal hipótesis pudiese concebirse, quéme sus naves, como Her
nán Cortés, la industria americana, que no por eso dejará de
ser suya la conquista de este continente.
En materia de población, la Constitución argentina ha de
ponerse en guardia contra las derogaciones del derecho orgánico
colonial, que se mantiene siempre en actitud desoladora, no en
«^^«rfjos, sino en las Recopilaciones y Registros de
11^ onde existe disfrazado con escarapela azul y
blanca, despoblando como ántes, no ya en nombre de los reyes
católicos, sino de la república independiente. La rutina y la
Ignorancia hereditaria en materias económicas son la causa de
esta trasmigración del sistema colonial, en el sistema republi-
cano, respecto á despoblación.
La mitad del derecho patrio de Buenos Aires, modelo admi
nistrativo de las otras provincias argentinas ántes de ahora, se
compone de leyes y reglamentos de policía, en que el señor
«ivadavia imitó la policía industrial de Napoleon I, tan bien
lir^^^ ^ on sus malos efectos económicos. La po
la política interviene en todo según el régimen de Buenos
res; en el trabajo material,en la agricultura,en el comercio,
a navegación, no como medio preventivo del crimen, sino
JO ese pretexto, en el ejercicio de la libertad del trabajo, su-