536 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
el acompañamiento de los cadáveres al cementerio. El gober
nador Rosas redujo el luto de las señoras á un simple brazalete
negro.
Pero no son las leyes suntuarias, sino las industriales y de
policía, las que de ordinario restringen y alteran la libertad de
los consumos improductivos. La policía de ornato plagiada á la
Europa, en que la omnipotencia de los reyes les permitia ser
artistas en la construcción de sus ciudades, suele ser pretexto
en nuestras ciudades embrionarias, que apénas poseen lo nece
sario, para limitar la libertad de los consumos, imponiendo re
glas de elegancia á la edificación de los particulares.
Son contrarias á la libertad del consumo improductivo de los
habitantes del país las leyes y reglamentos'de aduana que, por
proteger industrias ó fabricaciones nacionales, obligan á los
particulares á consumir los malos productos del país, en lugar
de los productos extranjeros encarecidos por los impuestos ex
cesivos. Los pri\ilegios ilimitados de fabricación y de invención
tienen el mismo resultado ; son opuestos á la Constitución, por
que restringen y alteran las libertades que concede á la inver
sion y empleos de la propiedad.
Á la moral y á la religion pertenece restringir los pstos es
tériles por el consejo y la admonición, no á la ley ni á los re
glamentos orgánicos do la Constitución.
Las leyes solo pueden propender á ese resultado por la acción
de medios indirectos capaces de corregir las costumbres, como
son la educación y la enseñanza difundida en el pueblo; los
ejemplos de sobriedad y de moderación dados por los hombres
del poder; las leyes de policía contra los ociosos, contra los ju
gadores de oficio; los impuestos elevados sobre los consumos de
simple ostentación; y por fin la disminución de las fiestas, que
dan ocasión al pueblo para malgastar el fruto de su trabajo.
Á este respecto el despotismo republicano ha heredado el pre
cepto de Maquiavelo, que tan bien aprendió su contemporáneo
Felipe 11, de dar al pueblo cien fiestas en cambio de cada liber
tad que se le arranca. Nadie lia prodigado las fiestas populares
tanto como Rosas, por la razón de haber sido el que mas liber
tades arranco al pueblo de su mando. Cada victoria obtenida
en sus guerras crónicas por sistema, cada accidente favorable
á su causa de opresión, por insignificante que fuese, era mo
tivo de fiesta cívica que el pueblo debia solemnizar, cerrando