Full text: Organizacion política y económica de la Confederacion Argentina, que contiene: 1. Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina; 2. Elementos del derecho público provincial argentino; 3. Sistema económico y rentístico de la Confederacion Argentina; 4. De la Integridad nacional de la República Argentina, bajo todos sus gobiernos

BASES 
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dulidad misma y de la verdad grosera qvie están al alcance de 
nuestras masas. La prensa de iniciación y propaganda del ver 
dadero espíritu de progreso debe preguntar á los hombres de 
nuestro pueblo— si se consideran de raza indígena, si se tienen 
por Indios pampas ó pchuenches de origen, si se creen descen 
dientes de salvajes y gentiles, y no de las razas extranjeras que 
trajeron la religion de Jesucristo y la civilización de la Europa 
á este continente, en otro tiempo patria de gentiles. 
Nuestro apostolado de civilización debe poner de bulto y en 
toda su desnudez material, á los ojos de nuestros buenos pue 
blos envenenados de prevención contra lo que constituye su vida 
y progreso, los siguientes hechos de evidencia histórica. — 
Nuestro santo papa Pió IX, actual jefe de la Iglesia católica, es 
un extranjero, un Italiano, como han sido extranjeros cuantos 
papas le han precedido, y lo serán cuantos le sucedan en la santa 
sílm. Extranjeros son los santos que están en nuestros altares, 
y nuestro pueblo creyente se arrodilla todos los dias ante esos 
beneméritos santos extranjeros, que nunca pisaron el suelo de 
América, ni hablaron castellano los mas. 
San Eduardo, santo Tomas, sau Galo, santa Úrsula, santa 
Margarita y muchos otros santos católicos eran Ingleses, eran 
extranjeros á nuestra nación y á nuestra lengua. Nuestro pueblo 
no los entenderia si los oyese hablar en inglés, que era su len 
gua, y los llamarla gringos tal vez. 
San llamón Nonato era Catalan, san Lorenzo, san Felipe Pe- 
nielo, san Anselmo, san Silvestre eran Italianos, iguales en ori 
gen á esos extranjeros que nuestro pueblo apellida con desprecio 
carcamanes, sin recordar que tenemos infinitos carcamanes en 
nuestros altares.— San Nicolas era un Suizo, y san Casimiro era 
Húngaro. 
Por fin, el Hombre-Dios, Nuestro Señor Jesucristo, no nació 
en América, sino en Asia, en Pelen, ciudad pequeña de Judá, 
país dos veces mas distante y extranjero de nosotros que la Eu 
ropa. Nuestro pueblo, escuchando su divina palabra, no le habría 
entendido, porque no hablaba castellano ; le habría llamado ex 
tranjero, por(¡ue lo era en efecto : pero ese divino extranjero, que 
ha suprimido las fronteras y hecho de todos los pueblos de la 
tierra una familia de hermanos, ¿ no consagra y ennoblece, por 
decirlo así, la condición del extranjero, por el hecho de ser la 
suya misma?
	        
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