DE LA OOXFEDERACIOX ARGEXTINA.
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considerada bajo cierto aspecto, puede ser comprometido y atacado
por escrúpulos hipócritas ó por preocupaciones en la sanción
de la ley de gastos.
Esa ley ha de ser uno de los reductos que tome la demagogia
cuando se traslade del campo de batalla y de la calle pública al
recinto del Congreso; porque la demagogia, que también es
capaz de cultura, ha de seguir al orden legal en todos los terrenos.
La revolución, la conspiración desde lo alto de la tribuna
legislativa ha de suceder á la conspiración armada, con el objeto
de preparar el regreso de esta y mantener al país en el círculo
vicioso del atraso de cuarenta años.
Para contener este mal, es el veto ó derecho de resistencia
que la Constitución ha puesto en manos del Poder ejecutivo,
haciéndole participe de la formación de las leyes y encargándole
de su sanción y promulgación. (Art. 83, inciso i, y artículos 66
y 69.)
Toda ley que bajo pretextos hipócritas de libertad niega al
gobierno la facultad de cubrir gastos que interesan al sosten de
la Constitución y del órden, toda ley que bajo pretextos de reformas
progresivas tiende visiblemente á despojar al gobierno
de entradas reales y efectivas, en cambio de recursos paradojales,
desconocidos ó inciertos, son leyes encaminadas á desarmar
al gobierno de su mas poderoso medio de acción, — el Tesoro,
— y á dejar á la Constitución sin custodia ni guardian :
es decir, son leyes de rebelión y de desorden, ó mas bien son
violencias disfrazadas con el nombre de leves, porque es indigno
de este nombre santo todo acto encaminado á destruir la Constitución,
es decir, la ley de las leyes, aunque emane del faccioso
disfrazado de legislador. En países inveterados en el vicio
de la rebelión, la Constitución misma puede ser empleada como
instrumento de desorden. En ese caso, al Poder ejecutivo, encargado
de su ejecución y cumplimiento, le toca defenderla
contra sus enemigos de rango soberano, y hacer triunfar el propósito
de ella en que se encierran todos los demas, á saber :
no ser vencida, quedar siempre triunfante del desórden’ es
siempre en pié, siempre arriba de la espada, de
)<irrica as y de las leyes, que son sus hijas, no sus amas.