776 DE LA INTEGRIDAD NACIONAL
El gobierno de tres creado en Buenos Aires, que prefirió /oca-
/ízarse á conservar su originario carácter nacional, y que re
chazó la ley que era expresión de la voluntad de todas las pro
vincias para darse una constitución que emanaba de su propia
voluntad ; ese gobierno de la antigua ciudad-capital, arrastrado
del anhelo de imponer su autoridad á las provincias, firmó el
tratado de 12 de octubre de 1812 con el Paraguai, que preparó
desde aquella época la desmembración ulterior deesa provincia
argentina, y abrió el ejemplo de los tratados diplomáticos inter-
provinciales ( que se quieren hacer servir hoy para legitimar el
camino de desmembración en que se ha colocado Buenos Aires),
á cuya familia pertenecen los recientes de diciembre y de enero,
llamados por la prensa de aquella provincia tratados internacio
nales. (Crónica de Buenos Aires de 31 de enero de 1835. )
La provincia de Paraguai, que, sin desconocer la autoridad
del gobierno central de Buenos Aires, rehusó admitir los jefes
que contra el régimen de siglos pretendia darle Buenos Aires,
rechazó la expedición al mando del general Bel grano, que envió
esta ciudad, en octubre de 1810, y este firmó con el Paraguai
(que en mayo de 1811 efectuó él misipo su revolución) el tratado
interprovincial, de octubre de 181^*, que á larga trajo su des
membración definitiva del suelo argentino. Con otra táctica,
con ménos ardor de dominación, se habria salvado tal vez esa
provincia. El Paraguai empezó por ser independiente de Buenos
Aires, y acabó por serlo de la líepública Argentina.
¿ Qué necesidad hubo de entrar en choques para llegar á trata
dos declaratorios de una independencia provincial relativa sobre
un punto en que existió siempre y nunca debió desconocerse?
— Las reparaciones tardías dejan siempre abiertas las heridas.
En el mismo octubre de 1811, el gobierno de tres, instalado
en Buenos Aires en setiembre anterior, firmó otro tratado con
la provincia de Montevideo, que filé el primer origen de la in
dependencia ulterior de esa provincia, cuyo jefe Artigas, adhi
riendo en 1814 á la autoridad central de Buenos Aires , le ne
gaba solamente el derecho, que nunca tuvo, de dar jefes inme
diatos á esa provincia oriental del Plata. Sin las luchas que esa
pretension de Buenos Aires hizo nacer, sobre la extension de su
poder central, los Portugueses y Brasileños no la hubiesen ocu
pado. Y quiera Dios que esa dolencia de la antigua capital his
pano-argentina lio vuelva hoy, en 1855, á dar nueva ocasión al