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DE LÀ IíEPCbLICA ARGENTINA.
para formar la actual Confederación Argentina? ¿En qué tiempo
conocieron las naciones extranjeras á esas provincias como Es
tados capaces de tener aisladamente Aída exterior?
Esas provincias no son ex-nacioncs, como los Estados que
forman la Union de Norte-América; no son tampoco Estados
ex-provincias, sino provincias simplemente, como fueron siem
pre, mas independientes del poder central que lo fueron antes,
en cuanto á su gobierno interior, pero nada mas. Buenos Aires
es una de esas provincias argentinas; y no podriacitar un pacto,
un antecedente que le dé un derecho especial y superior á cual
quiera de las demas provincias, sus hermanas, para dejar su
condición de provincia igual en derecho político á cualquiera
de las otras, y tomar el rango nacional de Estado.
La Federación Argentina está tan léjos de ser igual á la Fede
ración de Norte-América como sistema de gobierno, que bas
taria asimilarlas ó explicar la del Sur por la del Norte para dis
persar las provincias y dislocar la integridad nacional del país
conocido con el nombre de República Argentina.
El sistema de gobierno de una federación de Estados ó nacio
nes como la de Norte-Amóiica, aplicado al légimen de gobierno
de lo que solo impropiamente puede llamarse federación de pro
vincias de una misma nación y de un mismo territorio, es la mas
formidable máquina de desmembración y desquicio que pueda
emplearse contra cualquiera de las unidades políticas de Sud-
América. Dos Repúblicas han sucumbido ya, bajo los efectos
del plagio indiscreto del federalismo de Estados Unidos, —
Méjico y Centro-América. Si fuese verdad (pie los Estados fini
dos piensan traer su dominación hasta la América del Sur, no
podían tener mejor ejército de vanguardia, que la aplicación
espontánea de su federalismo internacional al régimen interior
ó provincial de los Estados ó Repúblicas sud-americanas, que
ántes fueron vireinatos unitarios de España. En ese sentido las
Repúblicas de la América del Sur han tenido mucha razón de
temer el sistema federal para su gobierno interior. Chile lo evitó
con tiempo; y los unitarios de la República Argentina no tanto
temieron la descentralización del gobierno interior, como el
peligro de desmembración externa (pie presentaba el federa
lismo de Norte-América patrocinado por Dorrego y mentido por
Rosas, llamados ambos federales netos ó verdaderos federales
desde aquella época.