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entre vos y miger Adam, y a la intencion que ha mostrado en este negocio,
junto con lo que el dicho don Fernando comunicò con el dicho Grimaldo, quando
agora ultimamente passò por Milan (1), y ha entendido del cardenal Doria (*), nos
pareciò que se hablasse aqui claramento, dandole a entender que el verda-
dero medio para assentar de una vez las cosas dessa ciudad seria poner
ana muy buena guardia, y hazer un castillo que estuuiesse debaxo de nue-
stra mano, para refrenar a los insolentes y tener la ciudad pacifica, pues no
era esto subjectarla, ny quitarle lo libertad de disponer a su libre albidrio
de sus rentas, officios y tractos, et cetera, sino solo para mantenerla en segu-
ridad, como arriba està dicho. Y assi en esta conformidad hablaron muy
largo con el dicho Grimaldo monsifior de Granuella y el Duque d’ Alba,
en nuestro nombre, teniendo siempre por fundamento, en todo lo que
piaticaron con el, que esto del remedio se pretende para el bien publico y
comun de la Republica, y por obuiar a los ynconuenientes que de otra
manera se podrian seguir, y aun por no hallarse otro ningun medio para
guardarse de sediciones y tumultos, y que no torne la dicha Republica a la
tirania de Francia, allende de Jo que toca al proprio y particular bien del
principe Doria, miger Adam y succession de su casa, para que tenga la
auctoridad y credito de todo en la dicha Republica, y lo que siempre se ha
considerado de las dilficultades que se offrecian en la mudanga deste gouierno,
y el descontentamiento que ternian los que fuessen amouidos. Pero el dicho
Francisco de Grimaldo, no obstante todo lo que en esto se le dixo, siempre
se afirmò en lo mismo que hauia propuesto de la reduction del gouierno y
establescimiento de la guardia, con atiadir que si esto no bastasse se podria
despues proueer con mas facilidad lo de la dicha fortaleza, mostrando siempre
no hauer entendido lo que el dicho don Fernando escriue hauerle apunetado
de la fortaleza. Visto lo qual, y que querer persister en lo del castillo en
desgrado y contra la voluntad del Principe, que es por cuyo medio se hauria
de guiar, seria confusion y causa de acortarle sus dias, como el dicho
don Fernando lo ha tambien entendido del cardenal Doria y de algunos de
la nobleza por su medio, allende de lo que se ha entendido por vuestras
altimas cartas, que el Principe y miger Adam hauian dado ya principio è
la platica de la reduction del gouierno y lo demas de la guardia, y se ele-
gian ya personas de la ciudad para platicarlo, y tambien que en todo caso
es menester: proueer la dicha guardia, y assimismo considerando el tiempo
(*) V. Documento CXXl e CXXIII
(2) Documento CXXVII.