LOS COMERCIANTES
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respecto á las necesidades de sus clientes personales.
Las mercancías bien compradas están medio
vendidas. No hay nada más descorazonador para un
comerciante, que comprar gran cantidad de mercancías
que se ve obligado á vender al poco tiempo por
la mitad de precio. Debe prever las demandas de sus
clientes con seis meses de anticipación al menos, que
es cuando debe hacer sus pedidos. Los instrumentos
de labranza que han de servir para la cosecha, se
deben pedir en el mes de Noviembre. Los mayores
beneficios se obtienen con las novedades, pero ellas
ofrecen el mayor riesgo.
El comerciante debe fijar las fechas de libramiento
de manera que esté provisto en el momento de la
demanda y á cubierto cuando haya de pagar los
giros.
Un buen vendedor debe también atender los intereses
del comprador, tanto como los suyos. No debe
descontentarle sobrecargándole demasiado, y debe
tener confianza en la mercancía que le vende. «Un
hombre que no se hace de amigos, no se hará de
clientes jamás.»
M. Bartlett insiste en la necesidad de la rapidez
en la ejecución de las órdenes. Un comerciante al
detalle de Cedar Rapids, antes de abandonar su despacho
el lunes por la tarde, expide una orden para
su suministrador en Chicago. Si el miércoles por la
mañana, al llegar á su establecimiento no encuentra
al dependiente dispuesto á desempaquetar el pedido
hecho, acusará de negligente á su corresponsal de
Chicago. Inmediatamente reiterará su orden por telé-