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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
Aconseja también à los jóvenes que vayan algunos
meses antes á the Warthon school, á la Pennsylvania
University y á la Tack School en Dartmouth.
M. Harlow J. Person da como programa de una
educación comercial, apropiada á toda clase de ne
gocios: l.°, la contabilidad; 2.° las lenguas modernas;
•3.°, el derecho comercial; 4.°, historia del desenvolvi
miento técnico de las industrias tipos.
Pero enumera lo que en este programa se puede
comprender, y pronto se llega á la enciclopedia. Este
es el escollo.
La enseñanza debe ser un método en que se apren
da por aprender: todo lo que es sistema de aprender
de memoria, es malo; aparta la atención de los niños
y de los jóvenes del arte de observar, de la gimnasia
del pensamiento, de la coordinación de ideas, y es
causa de que se hable como los loros.
Un hombre acostumbrado á pagarse de palabra,
es incapaz para el comercio que exige una observa
ción aguda y del que cada acto, en bien ó en mal,
lleva consigo una sanción efectiva.
Pero el hombre busca siempre el menor esfuerzo.
No lo encuentra siempre, pero no es porque no lo
desee, sino porque le falta saber. De ello resulta que
trata de reducir á unas sencillas fórmulas sus prin
cipios de acción. La cuestión está en que aquéllas
sean exactas, y la enseñanza comercial debe encami
narse á despejarlas con claridad y precisión.
En París existen la Escuela de Estudios Superio
res de Comercio, la Escuela Superior Práctica de Co
mercio y de Industria, la Escuela Comercial de la