EL COMERCIO INTERNACIONAL
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necerle. Ellos, por ejemplo, han explicado la enorme
diferencia entre las importaciones y exportaciones,
descubriendo con terror que el inglés, hijo pródigo,
vive de su capital.
Según esto, este excedente de las importaciones
sobre las exportaciones prueba que el inglés no es
el prestatario, sino el prestamista.
En 1911 M. A. Neymarck, en su memoria de /’Ins
titut International de statistique calculaba en 100.000
millones de francos las imposiciones de la Gran Bre
taña en las colonias y en el extranjero. Para las
amortizaciones, esto representa una renta mínima de
5.000 millones de francos.
Pedro pide prestado á Harpagon. Harpagon presta
una suma más ó menos importante á Pedro; en este
caso Harpagon exporta.
Pero al cabo de un año Pedro ha de pagar intere
ses á Harpagon; entonces Harpagon importa, y con
tinuará importando siempre, mientras tenga intere
ses que percibir; y el día del reembolso hará una
gran importación.
Pero este reembolso no lo quiere Harpagon. El
día en que Pedro quisiere reembolsarle, aquel tratará
de encontrar un nuevo prestatario que continuare
devengando intereses que Harpagon importaría con
gran placer.
He aquí por qué los pueblos ricos que tienen ca
pitales colocados en el extranjero importan siempre
más que exportan. La importación se hace en forma
de mercancías diversas, con las facilidades de com
pensaciones de pago. La Rusia exporta más que im-