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EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
del Parlamento ponía en práctica esta enmienda á la
Constitución; cada consumidor debe ú los grandes
propietarios y á los grandes industriales un impuesto
proporcional á sus necesidades. Lo mismo ocurría en
los Estados Unidos y en Alemania. Sin embargo, los
electores preferían guardar para ellos las sumas que
les remitían. Y no era por altruismo por lo que con
sentían pagarles; ¿por qué entonces? Sólo por igno
rancia.
No fue Francia el único país que se dejó arrastrar
por la reacción proteccionista. En 1879, Bismarck
perseguía á los socialistas y dictaba leyes de pros
cripción contra ellos, estableciendo al mismo tiempo
derechos de aduana que habían de hacer brotar la
industria encerrada hasta entonces como en inverna
dero y propagar el socialismo. Estableció la oficina
imperial de seguros, órgano del socialismo burocrá
tico destinado á disolver el partido socialista demó
crata. El resultado fue 3.200.000 votos en las elec
ciones de 1906. Sin embargo, en 1891, M. de Caprivi
hizo una serie de tratados de comercio que enojaron
bastante á los agrarios, y Caprivi fue sacrificado á
éstos. La tarifa de 1903 fué establecida para satisfa
cerles (1). Los derechos sobre los cereales y sobre
las carnes fueron elevados. Se multiplicaron los ar
tículos á fin de hacer «distinciones» destinadas prin
cipalmente á excluir ciertos productos franceses de
la cláusula de nación más favorecida, establecido
por el art. 11 del tratado de Francfort.
(1) Yves Guyot, 5, libro VIH, y Raffalvich, 2, años 1902-
1906.