Full text : El comercio y los comerciantes

LOS  COMERCIANTES

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más  que  el  mínimum  de  esfuerzo  en  razón  de  un  efecto ­
  útil.
En  el  ejército  se  ordenan  cosas  inútiles  solo  por
ocupar  á  los  hombres.  Me  han  contado  que  los  suboficiales ­
  hacían  encerar  la  suela  de  los  calzados.  Se
procura  no  dejar  á  los  hombres  ociosos,  y  tampoco
se  les  puede  consagrar  constantemente  á  las  maniobras- ­

  sistema  parecido  produjo  las  peores  perturbaciones ­
  intelectuales  y  morales  entre  los  que  mandan
y  los  que  obedecen.
Un  americano,  M.  Herbert  J.  Hapgoods,  dijo,  rotundamente, ­
  que  un  empleado  procedente  de  la  campiña ­
  debía  ser  preferido  á  un  originario  de  Nueva
York.  Es  más  lento,  más  torpe,  pero  tiene  buenas  actitudes, ­
  no  retrocede  ante  el  trabajo  y  tiene  pocas  pretensiones. ­
  El  joven  neoyorquino,  teniendo  casi  siempre ­
  otros  recursos  aparte  de  su  sueldo,  teme  menos
perder  su  colocación  que  el  recién  llegado  á  la  capital ­
  que  no  tiene  otra  preocupación  que  volver  á  su
hogar  (1).
Sin  embargo,  un  joven  de  Nueva  York  será  mejor
vendedor.
Herbet  J.  Hapgoods,  decía  recientemente:
«Es  difícil  encontrar  buenos  obreros  para  fabricar  nuestros
Productos  y  representantes  para  venderlos,  pero  es  casi  imposible ­
  encontrar  empleados  de  oficina  capaces  y  en  que  se
Pueda  confiar»  (2).
(1)  The  Business  professions,  pág.  61.
(2)  The  Business  professions,  college  men  in  business,  by
J  -  Hapgoods.
            
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