ELEMENTOS
318
así la ve la Europa ; y todos los esfuerzos de Buenos Aires por
dar otro sentido á la cuestión son indignos de un pueblo leal á
la Nación de su sangre.
El honor y el interes de Buenos Aires altamente comprendidos
hallarán representantes dignos, como los tuvo siempre esa pro
vincia en tiempos menos afortunados á la causa nacional. Ya
los tiene hoy mismo entre sus hijos que rodean al estandarte
nacional de la Confederación. La buena causa de Buenos Aires
necesita de caractères, de voluntades varoniles, mas que de hom
bres de inteligencia para su servicio. La tarea, la misión de los
hombres leales de esa provincia es ruda : es la de arrancarle sus
preocupaciones, es decir, destituirla de sus poderes usurpados.
Para ello se necesitan dos cosas : primero convencerla con la
verdad austera, que expone á la impopularidad gloriosa y al
honor de la persecución ; y mas tarde conducirla al buen sen
dero por la i)olítica severa, que arranca injurias, pero que salva
de la ruina y de la ignominia. Los porteños que aspiran á esa
palma no podrán llenar la doble misión sin salir de Buenos
Aires, como hicieron en los últimos quince años para combatir
los mismos errores cuando estos tenian por representante y de
fensor á llosas. Tendrán que seguir la misma táctica, porque
el enemigo es el mismo, haciendo abstracción de las personas
que lo sirven : es el error entrañado en las malas instituciones
y en las preocupaciones del pueblo.
Por fortuna ya no tendrán que salir de la Nación, ya no ten
drán que expatriarse para salvar la Patria. A los dos lados del
Arroyo del Medio está la Ilepiiblica Argentina. El porteño (jue
quiera ver los intereses de Buenos Aires identificados con el
interes de la República Argentina, pase el Arroyo del Medio
(que no es tan ancho como el Plata para ser límite de una na
ción), y encontrará en la márgen derecha un millón de Argen
tinos que son sus compatriotas, cuyos brazos podrian quintu
plicar las fuerzas de Buenos Aires para la industria, y formar
ejércitos para darle respetabilidad ante el extranjero con esos
mismos provincianos (pie compusieron los ejércitos de Salta
y Tucuman, de Chacabano y Maypo, de Itnsaingo y Monte Casé-
ros. Aprecie desde allí los intereses de su provincia y los verá
sin duda por el buen lado, pues los verá por el lado nacional,
en que está su grandeza y su lustre. Quedar en Buenos Aires es
transigir (5 sucumbir. El error entronizado, acostumbrado á