LOS COMERCIANTES
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Rive droite y la de la Rive gauche. Los programas
me parecen bastante extensos; pero toda la cuestión
está en saber de qué manera se da la enseñanza y
qué es lo que exigen los examinadores.
En las escuelas comerciales, la enseñanza económica
debe tener por fundamento los tres elementos
del valor; dos objetivos: el precio de reventa del obje~
to á vender, y el poder de adquisición del comprador,
y un elemento subjetivo, la necesidad, cuya regularidad
puede ser tal que determine el alza y baja en los
mercados.
Es preciso que el joven sepa bien que la ciencia
económica, como toda ciencia, tiene por objeto la
verdad y nada más que la verdad.
Ella tiene por base este axioma: Nada es gratuito;
todo se paga.
La ciencia económica ocupa un lugar muy pequeño
en la enseñanza comercial. Parece que cada vez
que se aumenta el programa, se resta lugar á aquélla.
Lo importante es que los principios esenciales
de la ciencia económica estén bien y claramente expuestos
, basados sobre cualesquiera hechos bien
comprendidos por el profesor y los alumnos. Es indispensable
que el profesor explique las fórmulas á
sus alumnos á continuación de cada lección, y que
les pregunte sobre ellas en la lección siguiente, para
saber si las han comprendido. La enseñanza económica
debe ser un diálogo, no un monólogo.
M. Gordon Graham dice que en los Estados Unidos
el 90 por 100 de los hombres que salen del colegio
son aptos para alcanzar altas posiciones, en tan-