LA EVOLUCIÓN DEL COMERCIO
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tarifas y hasta puede arrastrar á las guerras interna
cionales.
Ella agobia á los presupuestos con la doble carga
de una legislación de espoliación, so protexto de una
legislación social y de pasados gastos militares.
El concepto socialista denuncia al comerciante y
provoca una legislación intervencionista y medidas
de policía que, con el pretexto de proteger al consu
midor, hacen de cada comerciante un sospechoso y lo
exponen á toda suerte de riesgos judiciales.
El concepto proteccionista provoca las luchas de
región á región, de industria á industria, y subordina
los intereses generales del país á los intereses parti
culares.
La política proteccionista y la política socialista
están en contradicción con el criterio siguiente del
progreso humano: El progreso está en razón inversa
de la acción coercitiva del hombre sobre el hombre y en
razón directa de la acción del hombre sobre las cosos.
A pesar de todos estos obstáculos, hombres enér
gicos no retroceden ante las empresas comerciales é
industriales. Unicamente se retraen y hacen retraerse
á los capitales que emplean, ante los riesgos que no
se derivan de las condiciones económicas, sino de las
intervenciones políticas.
Se ven obligados á hacer esfuerzos que no se ne
cesitarían para obtener un resultado igual, y este
aumento de esfuerzos se traduce en carestía ó lo que
es lo mismo, en una disminución de posibilidad de
compra que disminuye la demanda.
A pesar del viejo concepto de que una tierra, un