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SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
como se ve, de la organización ó establecimiento del crédito
privado. Ese sistema es tan provechoso para el que toma pres
tado como para el que da en préstamo, porque teniendo por
objeto dar eficacia y seguridad al reembolso, su resultado es la
baja del interes y del seguro, y la abundancia de los capitales
aplicados á la producción industrial.
La Organización hipotecaria es incumbencia de la ley civil.
Pero la hipoteca no es toda la garantía del capital prestado.
Poco importaria que el capital contase con la seguridad de su
reembolso, si habia de ser al cabo de los años de mil angustias
y de gastos mayores que el interes obtenido. El reembolso, pues,
para dar confianza al prestamista, ha de ser no solamente inte
gro, sino pronto, fácil y barato. El arreglo de estas garantías
protectoras del capital forma el sistema judicial ó de enjuicia
miento , que es el complemento de un buen sistema de seguri
dad en legislación hipotecaria.
El crédito comcrcw/descansa en seguridades que dependen en
mucha parte de una buena legislación de comercio. Siendo la
persona misma del deudor la hipoteca dolorosa de su deuda, y
no pudiendo el acreedor admitir su libertad en pago de la deuda
al estilo romano, la afectación personal se resuelve en un cas
tigo indirecto mas bien correcional que coercitivo, porque es
raro que el que entra en la cárcel por no pagar, pague por salir.
De todos modos, las leyes contra los deudores de mala fe con
tribuyen á establecer la confianza en el comercio, y tienen gran
influjo en la baja del interes de los capitales y en su afluencia y
multiplicidad. Una buena legislación de quiebras, pero no una
legislación cruel, ciega, que no sepa distinguir la desgracia del
fraude, sino aquella que impida que la quiebra se convierta en
industria y negocio tan lucrativo como otro cualquiera, será uno
de los medios mas eficaces de organizar el propósito de la Cons
titución argentina, dirigido á atraer capitales extranjeros á la
Confederación.
Pero si es necesario asegurar los capitales contra los malos
pagadores, y contra las malas leyes que les ayudan á defraudar
al capitalista; también es necesario asegurarlos contra el despo
tismo y violencia del legislador, que en las turbulencias geniales
de la República naciente, unas veces es el gobierno que legisla
en ejercicio de la soberanía de la espada; otras el soberano pue
blo en persona, que hace á un tiempo de legislador y de alguacil