BASES
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solo. Es decir, que las formas que nos rijan sean mixtas de uni
dad y federación (*). »
Los himnos populares de nuestra revolución de 1810 anun
ciaban la aparición en la faz del mundo de una nuevo y gloriosa
nación, recibiendo saludos de todos los libres, dirigidos al gran
pueblo argentino. La musa de la libertad solo veía un pueblo ar
gentino, una nación argentina, y no muchas naciones, y no ca
torce pueblos.
En el símbolo ó escudo de armas argentinas aparece la misma
idea, representada por dos manos estrechadas formando un solo
nudo sin consolidarse : emblema de la union combinada con la
independencia.
Reaparece la misma idea en la acta célebre del O de julio
de 1816, en que se lee ; que preguntados los representantes de
los pueblos si querian que las provincias de la Union fuesen una
NACION LIBRE É INDEPENDIENTE, reiteraron su voto llenos de santo
ardor por la independencia del país.
Tiene ademas en su apoyo el ejemplo del primer país de la
América y del mundo, en cuanto á sistema de gobierno, los Es
tados Unidos del Norte.
Es aconsejado por la sana política argentina, y es hostia de
paz y de concordia entre los partidos, tan largo tiempo dividi
dos, de aquel país, ávido ya de reposo y de estabilidad.
Acaba de adoptarse oficialmente, por el acuerdo celebrado el
31 de mayo de 1832, entre los gobernadores de todas las provin
cias argentinas en San Nicolas de los Arroyos. Al mismo tiempo
que ese acuerdo declara llegado el caso de arreglar por medio de
un Congreso general federativo la administración general del
país bajo el sistema federal (art. 2"), declara también que las
provincias son miembros de la nación (art. 3“), que el Congreso
sancionará una constitución nacional (art. 6*), y que los diputa
dos constituyentes deben persuadirse que el bien de los pueblos
no se conseguirá sino por la consolidación de un régimen nacio
nal regular y justo (art. 7®). — Hé ahí la consagración completa
de la teoría constitucional de que hemos tenido el honor de ser
órgano en esto libro.— Ahora será preciso que la constitución
definitiva no se desvíe de esa base.
La Europa misma nos ofrece dos ejemplos recientes en su
(1) Sesión del Congreso nacional del 18 de julio de 1826.