DE L\ REPÚBLICA ARGENTINA. 785
El aislamiento era para Buenos j\ires el gobierno exterior y
la renta de aduana de todas las provincias en las manos exclusi
vas de su gobierno local, sin intervención ni participación la
menor de las provincias : el gran negocio de ese gobierno.
Esa política de absorción y de explotación, que se explica me
jor por el sentimiento de guerra en que tuvo origen, que por
un cálculo de conveniencia para Buenos Aires, pues no la habría
jamas en el atraso y ruina de la Nación que debe hacer la gran
deza y felicidad de Buenos Aires y de todos los pueblos argen
tinos que la forman; esa política prevaleció hasta 1824, en
que un sentimiento de justicia y de ruhor, abrigado en los co
razones honrados que dirigían á Buenos Aires en esa época,
creyó llegado el dia de devolver á la República lo que le perte
necía, y fue convocado el Congreso constituyente de 1824.
Es doloroso recordar que la Constitución en que ese Congreso,
reunido é inspirado en Buenos Aires, repitió el error de la Cons
titución de 1811) que le sirvió de modelo confesado, sobre el jx)-
der dejado á Buenos Aires de nombrar gobernadores locales, ca
ducó ántes de ponerse en ejecución por no haber respetado la
historia. Por ella tomaba Buenos Aires el poder, siempre resis
tido, de dar á las provincias sus primeros magistrados.
« No son los pueblos, son los gobernadores los que resisten
ese régimen,» decían los unitarios : era una solemne simpleza.
Cuando los gobiernos son mas capaces de resistencia que los
pueblos de adhesión, los gobiernos son el hecho de que debe
partir la política de orden y de paz : lo demas es encender la
guerra civil en vez de organizar la Nación.
La Constitución unitaria de 182(5 cayó como su modelo de
1811), pero no cayó la preponderancia de Buenos Aires , porque
las provincias vencedoras no supieron destruirla como lo han
hecho esta vez, arrancando para siempre la raíz de ese ascen
diente usurpado. El ascendiente que entónces no pudo tomar
por la unidad, lo conservó por la federación (léase aislamiento)
mediante el sistema ejercido después de 1820 , que consistia en
tomar el encargo provisorio de la política exterior de las pro-
vmcias esunidas y aisladas interiormente , hasta la reunion
un ongreso general que les diese el gobierno nacional, que á
líenos 1res le interesaba postergar con el fin de ejercerlo él
provisoriamente. Desde Borrego hasta Uósas esa fué la táctica
de Buenos Aires. Bajo el primero, se dió una ley en 30 de no-