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DE LA INTEGRIDAD NACIONAL
jamas tuvo tal poder, sino al rey de España, que lo ejerció
siempre por sí mismo.
Hé ahí el sentido de la independencia provincial estipulada
en los tratados litorales , que fueron resultado y término de la
guerra en que Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes obligaron á
Buenos Aires, por la fuerza de las armas victoriosas , á renun
ciar la supremacía que pretendia ejercer sobre sus hermanas,
dándoles gobernadores elegidos por él, y subordinándolas á su
gobierno local, erigido en- gobierno general por acto propio,
desde la instalación de Junta de provincia, que en 25 de mayo
de 1810 reemplazó al vircy español, jefe nacional de todas las
provincias del virei nato.
Esa independencia doméstica interior, confirmatoria de la in
tegridad nacional, es sin embargo toda la base que ha servido á
Buenos Aires para asumir en su reciente constitución de pro
vincia el ejercicio de la soberanía interior y exterior, con la ple
nitud con que lo baria la nación chilena ó el imperio del Brasil.
Pero las provincias que obligaban á Buenos Aires vencida á
reconocer su libertad en el tratado cuadrilátero, ganaban la ba
talla perdiendo la victoria en favor del vencido. La esperanza de
formar nuevo Congreso general, estipulada en el tratado del
Pilar dos años ántes, se convertia en el cuadrilátero, en un com
promiso de seguir la marcha política {statu quo) adoptado por
Buenos Aires, en el punto de no entrar en Congreso por ahora...
no considerando útil al estado de indigencia de las provincias su
concurrencia al diminuto congreso de Córdoba, menos conveniente
á las circunstancias presentes nacionales y á la de separarse Filíe
nos Aires, única en regular actitud para sostener un Congreso
(palabras del tratado cuadilátero, de 25 de enero de 1822).
Ese aislamiento, que dejaba las tres cuartas partes del go
bierno argentino en manos de Buenos Aires, fué su medio fa
vorito de represalia, siempre que vio derrotada su aspiración de
asumir el gobierno de toda la Rejiública. « No haya gobierno
general, si no ha de estar todo él en mis exclusivas manos, »
fué la divisa de un partido de la antigua capital.
El aislamiento fué jiuesto en ejecución cuando cayó el poder
unitario, que ejercía Pueyrredon en 1820; fué empleado tam
bién después de vencidos los unitarios del partido de Rivadavia
en 1827; y por fin, ha sido renovado luego de caido el centra
lismo de Rosas en 1852.