BASES
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fueron dados por un gobierno que residía á dos mil leguas de
América, lo que demuestra que la distancia no excluye absolutamente
todo centralismo.
Dije que las provincias no podrían dar parte de su poder al
gobierno central, y retener al mismo tiempo ese poder que daban.
De consiguiente, todos los poderes deferidos al gobierno
general serán otros tantos poderes de que se desprendan ellas.
Según eso, todas las cosas que pueda hacer el gobierno general,
serán otras tantas cosas que no puedan hacer los gobiernos
de provincia.
Las provincias no podrán ingerirse en el sistema ó arreglo general
de postas y correos.
No deberán expedir reglamento, ni dar ley sobre comercio
interior ó exterior, ni sobre navegación interior, ni sobre monedas,
pesos y medidas, ni sobre rentas ó impuestos que se hubiesen
declarado nacionales, ni sobre el pago de la deuda pública.
No podrán alterar los colores simbólicos de la República.
No podrán celebrar tratados con países extranjeros, recibir
sus ministros, ni declararles guerra.
No podrán hacer ligas parciales de carácter político, y se darán
por abolidas todas las existentes.
No podrán tener ejércitos locales.
No podrán crear aduanas interiores ó de provincia.
No podrán levantar empréstitos en el extranjero con gravámen
de sus rentas.
No podrán absolutamente ejercer esos poderes, porque serán
poderes delegados al gobierno de la Confederación, de un modo
constitucional é irrevocable, por otro medio que no sea el establecido
por la constitución misma.
Nada de eso pueden hacer los Estados aislados, en la Confederación
de Norte-América, á pesar de su soberanía local.
Si las provincias argentinas rehusasen admitir un sistema
semejante de gobierno, si no consintiesen en desprenderse de
esos poderes, al mismo tiempo que aseguran querer un gobierno
general, en tal caso se diría con fundamento que no querían ni
federación, ni unidad, ni gobierno general de ningún género {•).
(1) To las las provincias argentinas han entrado por esto sistema en la constitución
general que so han dado en 1853. Solo la provincia de Buenos Aires
ha conservado esos poderes de feudalidad y de desquicio.