BASES
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en Airtud de la cual ha sido electo : es el respeto á la disciplina
y á la subordinación, qne, en lo político como en lo militar, son
la llave de la fuerza y de la victoria.
El respetó á la autoridad sobre todo es el respeto del país á sus
propios actos, á su propio compromiso, á su propia dignidad.
Una simple cosa distingue al país civilizado del país salvaje ;
una simple cosa distingue á la ciudad de Lóndres de una tolde
ría de la Pampa : y es el respeto que la primera tiene á su go
bierno , y el desprecio cínico que la horda tiene por su jefe.
Esto es lo que no comprende la América que ha vivido cua
renta años sin salir de su revolución contra España ; y eso solo
la hace objeto del desprecio del mundo, que la ve sumida en
revoluciones vilipendiosas y verdaderamente salvajes.
Miéntras haya hombres que hagan título de vanidad de lla
marse hombres de revolución, en tanto que se conserve estúpi
damente la creencia, que fué cierta en 1810, de que la sana po
lítica y la revolución son cosas equivalentes, en tanto que haya
publicistas que se precien de saber voltear ministros á cañonazos,
miéntras se crea sinceramente que un conspirador es ménos
despreciable que un ladrón, pierde la América española toda la
esperanza á merecer el respeto del mundo.
No prolongaré este parágrafo con reglas y prescripciones que
se deducen fácilmente de los principios contenidos en todo este
escrito, y presentados como las bases aproximadas en que deban
apoyarse la constitución y la política argentinas, si aspiran á
darnos un progreso de que no tenemos ejemplo en la América
del Sud.
XXXV.
De la política de Buenos Aires para con la Nación Argentina.
En la segunda de las ediciones hechas de esta obra en 1852,
habia un capítulo con el epígrafe de este, en el cual indiqué,
como medio de satisfacer las necesidades de órden que tenia
Buenos Aires, la sanción de una constitución local, que recti
ficase sus instituciones anteriores, origen exclusivo de su anar
quía y de su dictadura alternativas. Üe ese modo la constitu-