Full text : Organizacion política y económica de la Confederacion Argentina, que contiene: 1. Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina; 2. Elementos del derecho público provincial argentino; 3. Sistema económico y rentístico de la Confederacion Argentina; 4. De la Integridad nacional de la República Argentina, bajo todos sus gobiernos

DE  LA  CONFEDERACION  ARGENTINA.  393
cion  de  la  riqueza  argentina,  que  reconoce  en  la  industria  comercial ­
  su  mas  rico  y  poderoso  afluente.  Por  mejor  decir,  esas
libertades  no  son  sino  derechos  concedidos  á  la  producción  económica ­
  :  la  libertad  es  el  medio,  no  el  fin  de  la  política  económica ­
  de  nuestra  Constitución.
Cuando  decimos  que  ella  ha  hecho  de  la  libertad  un  medio  y
una  condición  de  la  producción  económica,  queremos  decir  que
la  Constitución  ha  impuesto  al  Estado  la  obligación  de  no  intervenir ­
  por  leyes  ni  decretos  restrictivos  en  el  ejercicio  de  la
producción  ó  industria  comercial  y  marítima  ;  pues  en  economía ­
  política,  la  libertad  del  individuo  y  la  no-intervencion  del
gobierno  son  dos  locuciones  que  expresan  un  mismo  hecho.

ARTÍCULO  IV.

PRINCIPIOS  Y  DISPOSICIONES  CONSTITUCIONALES  QUE  SE  REFIEREN  A  LA
INDUSTRIA  FABRIL.

§  I.

Situación  fabril  del  país.
La  Organización  económica  de  las  colonias  españolas,  que  hoy
son  las  Repúblicas  de  la  América  del  Sud,  tuvo  origen  en  el  conocido ­
  sistema  de  Carlos  V  y  Felipe  II,  á  quienes  se  atribuye  la
.  ruina  de  la  libertad  económica  en  Europa,  y  el  establecimiento
de  la  política  de  prohibiciones  y  exclusiones,  que  tantas  guerras ­
  estúpidas  ha  ocasionado  á  la  Europa.  «  Fue  la  época  de  todos ­
  los  malos  pensamientos,  dice  Rlanqui,  de  lodos  los  malos
sistemas,  en  industria,  en  política,  en  religión.  No  conocemos
íioy  una  falta,  no  obedecemos  á  una  sola  preocupación  industrial ­
  que  no  se  nos  haya  legado  por  ese  poder  malhechor,  deniasiado
  fuerte  para  convertir  en  ley  sus  mas  fatales  aberraciones. ­
  No,  jamas  la  ciencia  hallará  términos  bastante  enérgicos,
ui  la  humanidad  bastantes  lágrimas  para  condenar  y  deplorar
ios  precedentes  nefastos  de  semejante  régimen.  Felipe  II,  de  siuiestra
  memoria,  solo  sacó  las  consecuencias;  fué  Cárlos  V
^luien  echó  las  bases.  »
            
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