404 SISTEMA. ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
mica, robustecidos por tres siglos de existencia ; en los errores
económicos, que nos vienen por herencia de ocho generaciones
consecutivas; y sobre todo en nuestras leyes políticas, administrativas
y civiles, anteriores á la revolución de América, que
son simples medios orgánicos de poner en ejercicio los principios
de nuestro antiguo sistema de gobierno colonial, calificado
por la ciencia actual como la expresión mas completa del sistema
prohibitivo y restrictivo en economía política. Somos la
obra de esos antecedentes reales, no de las proclamas escritas
de la revolución. Esas costumbres, esas nociones, esas leyes,
son armas de opresión que todavía existen y que harán renacer
la tiranía económica, porque han sido hechas justamente para
consolidarla y sostenerla.
Es necesario destruirlas y reemplazarlas por hábitos, nociones
y leyes, que sean otros tantos medios de poner en ejecución la
libertad proclamada en materias económicas. Cambiar el derecho
de los vireyes, es desarmar á los ti ranos, y no hay mas medio
de acabar con ellos. El tirano es la obra, no la causa de la tiranía
; nuestra tiranía económica es obra de nuestra legislncion
de Gárlos V y Felipe II, vigentes en nuestros instintos y practicas
, á despecho de nuestras brillantes declaraciones de principios.
Miéntras dejeis que nuestros gobernadores y presidentes republicanos
administren los intereses económicos de la República
según las leyes y ordenanzas que debemos á aquellos furibundos
enemigos de la libertad de comercio y de industria, ¿qué
resultará en la verdad de los hechos ? — Que tendremos el sistema
colonial en materias económicas, viviendo de hedió al lado
de la libertad escrita en la Constitución republicana.
En efecto, todas las libertades económicas de la Constitución
pueden ser anuladas y quedar reducidas á doradas decepciones,
con solo dejar en pié una gran parte de nuestras viejas leyes
económicas, y promulgar otras nuevas que en lugar de ser conformes
á los nuevos principios, sean conformes á nuestros viejos
hábitos rentísticos y fiscales, de ordinario mas fuertes que
nuestros principios.