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SISTEMA ECOXÓMir.O Y RENTÍSTICO
desproporcionadas para oprimir y dilapidar la provincia de sii
inmediato mando de veinte años , y mas ó ménos toda la Confederación.
— Esa clausura reduela á todas las provincias de la
Confederación á comerciar con el extranjero por el solo puerto
de Buenos Aires ; en ese puerto único se percibía toda la contribución
indirecta de aduana exterior, que pagaban los habitantes
de las provincias en sn doble carácter de productores y consumidores.
Como la provincia de Buenos Aires estaba separada
de las demas para el gobierno nacional interior, que se mantenía
acéfalo por sistema ; el gobierno de su jurisdicción local,
que consideraba el puerto único del país como propiedad de su
localidad por el hecho material de estar situado allí, dejaba en
las arcas de su sola provincia todo el producto de la contribución,
que pagaban las otras trece provincias ála par de la suya.
— Y como en esa aduana común y en el comercio que por ella
se hacía, solo legislaba la legislatura provincial de la situación
del puerto, las trece provincias independientes de la legislatura
local de Buenos Aires no tenian la menor ingerencia en la regulación
del comercio interior, ni en la sanción de la tarifa de los
derechos, que pagaban no obstante, sin poder replicar, como
colonos.
¿ Qué hacian entónces las provincias para reemplazar su parte
de renta de aduana, de que necesitaban para pagar el servicio
de sus gobiernos locales? — Establecieron aduanas interiores en
cada frontera de provincia, y la Nación presentaba el cuadro de
catorce tarifas interiores en guerra civil, mas desoladora que
su guerra civil á lanza y bayoneta. Por este sistema cada provincia
pagaba tantas aduanas como era la distancia en que estaba
del único puerto exterior. Su producción resultaba recargada
en la misma proporción ; y la falta de vias de comunicación
terrestres que no habia quien construyese, pues no habia
gobierno interior nacional, y la prohibición de hacer el tráfico
por agua, de que estaban excluidas las banderas extranjeras,
sepultaba á las provincias hoy confederadas en un atraso tal,
que hubiera concluido por volverlas salvajes, á no ser la condición
excelente de la población que las habita y la fertilidad
inexplicable de su suelo.
El gobierno de Buenos Aires justificaba la retención en sus
arcas locales de toda la renta de aduana marítima de la República,
diciendo que para eso hacía sin gravámen á la Confedera-