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SISTEMA ECOXÓMICO Y RENTÍSTICO
todas partes el falso crédito es el enemigo del verdadero crédito.
El poco éxito que ha tenido la tentativa de la Confederación
para fundar el papel moneda, no prueba que tenga menores
garantías de crédito público que Buenos Aires, poseedor de un
papel moneda aceptado, de cualquier modo que sea, como medio
circulante. El mal éxito ha nacido de que la Confederación
no dió á su papel moneda la hase real y positiva en que descansa
todo papel de crédito, destinado á circular como moneda
corriente; y dejó de dársela, no por imposibilidad, sino porque
desconoció las causas especiales que hacen existir al papel moneda
de Buenos Aires sin base metálica ni obligación de pagar
á la vista.
La misma Buenos Aires con todas sus rentas no habria sido
capaz de establecer de nuevo su papel moneda en la forma que
lo intentó la Confederación. Importa no olvidar cómo le vino al
papel monetario de Buenos Aires el valor de que disfruta, sea
cual fuere. Ese papel debió su origen á un Banco de particulares,
fundado por una sociedad de accionistas , con los privilegios
que obtuvo por ley de 22 de junio de 1822. Dió principio á
sus operaciones con un capital de un millón de pesos fuertes.
Pagados en dinero sus billetes con puntualidad religiosa por
espacio de algunos años, el público se acostumbró á considerarlos
como dinero efectivo.
El Banco particular de descuentos, que creó el papel de Buenos
Aires, filé refundido en el fíanco de las Provincias Unidas
del Rio de la Plata, fundado por ley de 28 de enero de 1826,
con un capital nominal de diez millones de pesos fuertes, los
cuales se integraron en parte con el millón de duros del Banco
de descuentos, y 1res millones que procedían del empréstito obtenido
en Inglaterra. Con esa base metálica, real y positiva, el
papel moneda siguió convirtiéndose en dinero efectivo por el
moderno Banco nacional, que afirmó en algunos años la costumbre
del público de reputarle como dinero efectivo. La falta
del capital prometido de diez millones que nunca llegó á integrarse,
y las emisiones extraordinarias para suplir las rentas de
aduana que paralizó la guerra del Brasil, fuente de nuevos gastos,
fueron la primera causa de que el valor comparativo del
papel comenzase á descender, habiendo obtenido el Banco el
permiso temporal de suspender el pago de sus billetes, por ley
del Congreso de 5 de mayo de 1826. — Cuando se acercaba el