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para defender á Rosas y á su sistema de navegación y comercio.
Habiendo tenido la felicidad de ser vencido, la victoria del
general Urquiza produjo en Buenos Aires dos resultados muy
diferentes : libertó á esa provincia de la tiranía sanguinaria de
Rosas; pero para crear el gobierno general, que habla sido ob
jeto de la campaña, tuvo que retirar del gol)ierno local de Bue
nos Aires las rentas y poderes nacionales, que debia administrar
el nuevo gobierno de toda la República. Buenos Aires agradeció
lo primero al general Urquiza, pero no le perdonó lo segundo. Le
aceptó como libertador, y le rechazó en seguida como organiza
dor del gobierno nacional, en cuyas manos debían colocarse los
poderes y rentas que hablan existido provisoriamente por el espa
cio de treinta años en manos del gobierno local de Buenos Aires.
Esc y todos sus posteriores actos de resistencia al general Ur
quiza forman una continuación de su política de treinta años,
contraida á estorbar la creación de lodo gobierno nacional, por
que ninguno le dará las ventajas que le daba el desquicio. Un
gobierno regular ( unitario ó federal ) ha de ser naturalmente
obra de la mayoría de las provincias de la Nación; Buenos Aires
tendrá siempre repugnancia á consentir eso, porque el desqui
cio le daba el gobierno de toda la Nación, sin que la Nación
interviniese en su elección ni ejercicio.
Hé ahí la razón por que resistió la Constitución unitaria de
Rivadavia, y resiste boy la Constitución federal de Urquiza. Y
los mismos que resistieron en t82i á Rivadavia, son los que
hoy resisten á Urquiza. Hablo de los que tienen el poder real,
no el poder de palabra.
Una apariencia de poder existe hoy en Buenos Aires en manos
de un círculo ( no llega á ser partido ) que apetece de veras la
organización de un gobierno nacional, pero ha de ser á condi
ción de tres guerras sucesivas por los objetos siguientes : — la
1“ para destruir al gobierno nacional que boy existe, y para
establecer en su lugar el nuevo gobierno nacional verdadero
según ellos; la 2* para destruir la resistencia local de Buenos
Aires, que hoy les sirve de pedestal, y (jue maíiana les serviria
de obstáculo; y la T para disputarse entre los beneméritos de
pluma y los beneméritos de toga y de espada el fruto de las dos
guerras precedentes : es decir, la presidencia de la República
definitiva.
El partido local de Buenos Aires coincide con ese círculo en