k LA INTEGRIDAD NACIONAL ARGENTINA. 843
ciendo de ese modo la independencia de su soberanía fluvial, y
el derecho á desconocer ios tratados internacionales de libertad
fluvial, protestados también por el mismo Brasil indirecta
mente.
Esta actitud del Brasil, preparada por el ejemplo de otras
naciones comerciales, ha dado mayor y nueva gravedad á
la resistencia de Buenos Aires contra el principio de libre
navegación y sus consecuencias políticas y comerciales ; por
que esta resistencia, en lugar de ser de mero interes para
Buenos Aires, entra en adelante á ser del interes exclusivo del
Brasil.
De este modo las naciones comerciales extranjeras ayudan á
colocar en manos del Brasil la navegación fluvial de la América
del Sud, entregándole el Rio de la Plata para que lo posea
junto con el Amazónas.
Sin fábricas, sin marina, hará la guerra al ascendiente comer
cial de los Estados Unidos y de la Europa, porque temerá que
su civilización le arrebate sus dominios mediterráneos, pene
trando en ellos al favor de la libertad de los ríos. No serán ya el
Danubio ni el Mar Negro, pero serán el Plata y sus afluentes.
No se luchará contra el hielo, pero sí contra el sol de la zona
tórrida. El clima defenderá el monopolio, si se dejan seguir
las cosas como van. El atraso y el desierto tienen sus ventajas
militares. El Brasil las posee en alto grado. Las comprenderá
algún dia. Se lanzará en el terreno de la absorción y defenderá
sus injusticias con la fiebre amarilla y con el cólera, sus mas
imponentes soldados (después del sol de la zona tórrida), pues
no consumen municiones de boca ni de guerra. Y basta sus pro
gresos actuales podrán ser mañana un elemento de resistencia
contra el comercio de los Estados Unidos y de la Europa, como
son hoy para esta los cien años de progresos materiales de la
Rusia.
Esto tendrá lugar indudablemente, si los hechos que boy su
ceden en el Rio de la Plata son aprobados por las naciones de la
Europa ; y todo ello sucederá precisamente á causa de esa apro
bación, pues ella es lo único que puede asegurar el triunfo de
las resistencias que hoy se desarrollan contra sus intereses de
navegación y comercio ; así como es verdad que los medios prác
ticos y pacíficos de prevenirlas y combatirlas desde ahora, exis
ten en las manos de los Estados Unidos y de la Europa, y son