DE LA CONFEDERACION ARGENTINA.
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al fin por hacerse completamente por sus inmediatos puertos. Si
después de abiertos al comercio libre de todas las banderas ex
tranjeras, no se lian nsto frecuentados en el mismo grado que
el de Buenos Aires, no se debe atribuir esto á la falta de con
sumos y productos en las provincias interiores, ni á la falta de
capacidad de los rios en que están esos puertos. Se hacen sin
embargo estas objeciones, pero son simples armas que emplea
el antiguo comercio indirecto para defenderse en retirada y con
servar el terreno del monopolio perdido el mayor tiempo posible.
Si hay un millón de habitantes en las pro\incias, que habitan
mas (le cien ciudades chicas y grandes; si léjos de andar des
nudos como los indígenas, son gentes que \iven la vida que
hace la raza europea á la cual pertenecen todos los Argentinos de
las prov incias ; si se v isten y se alimentan de artefactos europeos,
algo dan en cambio naturalmente para obtenerlos, porque no se
los han de llevar de balde. ¿Qué duda c^be entónces de que
teniendo tierras fértiles y vastísimas, y necesidades de vida civi
lizada que satisfacer, ese millón de Argentinos debe trabajar
sus tierras y hacerlas producir para vivir? — Luego el simple
hecho de su existencia supone la existencia de importaciones y
exportaciones reales, que no se pueden poner en duda sin soste
ner un absurdo.
Negar la navigabilidad del Paraná después del combate de
Obligado, en que maniobraron dos escuadras, una franc-esa y
otra inglesa, contra los fuegos de una batería situada en la
on la de ese no, es simple gana de dudar de los hechos pro
bados del modo mas espléndido.
La practicabilidad de la navegación fluvial y la verdad de los
consumos en las provincias necesitaban de otro sistema de argu
mentación, y es el que ha empleado la Confederación obligando
á. las mercancías extranjeras á que entren por los puertos de la
República abiertos generosamente, y no por los puertos ajenos,
como en los tiempos de clausura. *
El comercio directo obligatorio es la libertad fluvial ayudada
y sostenida contra las resistencias del viejo comercio indirecto
7 ^^j^cpcjlista, que disputa el terreno al nuevo sistema de liber-
• La libertad se basta á sí misma, cuando está robusta y
uerte. Pero en su infancia es débil, y necesita de auxilios que
ia ayuden á crecer y caminar.
Rara las provincias argentinas, el comercio directo con Europa