LA PRÁCTICA DEL COMERCIO
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y el otro son resultados de operaciones químicas.
La mayor parte de los productos naturales son
irregulares, de calidad variable. Si solo queremos
alimentarnos de productos naturales, cerremos las
cocinas y pastelerías.
M. Rúan, el ministro de Agricultura, ha hecho re
servas diciendo:
«Por algunas contracciones ó extravagancias, llegaríase á
empobrecer el comercio actual si se pretendiera imponer el
dogma de la pureza química. El alcohol, por ejemplo, no es
puro en el aguardiente legal y comercial, y si se fabrica alco
hol puro con el espíritu de vino, este alcohol pierde, debido á
su misma pureza, el derecho á ser llamado espíritu.»
La dificultad ha surgido desde que se propuso la
definición del vino, como «el producto de la fermen
tación alcohólica completa ó incompleta de la uva
fresca ó del jugo de la uva fresca».
M. Brunet, delegado de la Liga de los viticultores
de la Gironda, protestó contra las palabras «fermen
tación incompleta». La ley francesa de Agosto de
1905 y su reglamento de administración pública del
3 de Septiembre de 1907, había definido el vino así:
«El vino es el producto exclusivo de la fermentación
de la uva fresca ó del jugo de la uva fresca». No se
Puede, pues, llamar ahora «vino» á un mosto incom
pletamente fermentado.
M. Forsaus, presidente del Sindicato nacional de
vinos y espirituosos,ha respondido: «¿Qué se hará los
años en que la fermentación no sea completa?
M. Roux, director del laboratorio del Ministerio de