LOS COMERCIANTES
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M. P. Gregorius (1) define la práctica de la mane
ra siguiente:
«¡La práctica! He aquí la única, la verdadera educación co
mercial.
Para la mayoría de las gentes, tener práctica equivale á
esto: haber permanecido sujeto todos los días, durante un nú
mero determinado de horas, al pupitre de una oficina de co
mercio; escribir durante meses las mismas direcciones; su
mar, trazar líneas, foliar el copiador de cartas..., etc.»
Los apologistas de la práctica consideran que cada
comerciante debe permanecer confinado siempre á su
especialidad. No tienen en cuenta que su especiali
dad puede desaparecer, que los modos de tratar pue
den ser transformados el día de mañana. Aparte de
que el comerciante debe estar pronto á adaptarse á
todas las transformaciones precisas que motiven la
concurrencia y los cambios de necesidades. El no
será apto si no tiene conocimientos generales.
La especialización es indispensable, pero debe es
tar siempre dominada por conocimientos é ideas ge
nerales. Los individuos especializados serían extra
ños á todos los hechos del universo que no les con
cernieran. Colocad frente á frente á varios especiali
zados en un idioma, y no se comprenderán mejor que
si cada uno hablase las lenguas de los demás. Cada
uno de ellos es incapaz de relacionar sus nociones á
los fenómenos de orden diferente y con frecuencia
unas con otras nociones.
(1) De l'enseignement commercial dans les athénées royaux de
Belgique, por P. Grègorius, profesor en el Ateneo Real de
Tournai.