LOS COMERCIANTES
255
M. P. Gregorius (1) define la práctica de la manera
siguiente:
«¡La práctica! He aquí la única, la verdadera educación comercial.
Para la mayoría de las gentes, tener práctica equivale á
esto: haber permanecido sujeto todos los días, durante un número
determinado de horas, al pupitre de una oficina de comercio;
escribir durante meses las mismas direcciones; sumar,
trazar líneas, foliar el copiador de cartas..., etc.»
Los apologistas de la práctica consideran que cada
comerciante debe permanecer confinado siempre á su
especialidad. No tienen en cuenta que su especialidad
puede desaparecer, que los modos de tratar pueden
ser transformados el día de mañana. Aparte de
que el comerciante debe estar pronto á adaptarse á
todas las transformaciones precisas que motiven la
concurrencia y los cambios de necesidades. El no
será apto si no tiene conocimientos generales.
La especialización es indispensable, pero debe estar
siempre dominada por conocimientos é ideas generales.
Los individuos especializados serían extraños
á todos los hechos del universo que no les concernieran.
Colocad frente á frente á varios especializados
en un idioma, y no se comprenderán mejor que
si cada uno hablase las lenguas de los demás. Cada
uno de ellos es incapaz de relacionar sus nociones á
los fenómenos de orden diferente y con frecuencia
unas con otras nociones.
(1) De l'enseignement commercial dans les athénées royaux de
Belgique, por P. Grègorius, profesor en el Ateneo Real de
Tournai.