284
EL COMERCIO Y LOS COMERCIANTES
de Platón. Si se habla de comerciantes que han he
cho fortuna, se oye decir á muchas personas, en tono
de broma, pero expresión de una convicción profun
da: —Preciso es que haya engañado, defraudado ó
robado mucho.
Si se intentara probarles que en el comercio libre
la honradez es el mejor medio de prosperar, os ta
chan de incautos ó de cómplices.
§ 2.—Cierto que á muchos industriales y comer
ciantes parece todo bueno para el cliente. Se imagi
nan que el que no reclama no se apercibe de que ha
sido engañado en la calidad ó en el precio.
En efecto; muchos clientes callan porque juzgan
inútiles las reclamaciones; únicamente usan de la li
bertad de cambiar de comerciante y no vuelven á
donde fueron engañados.
El comerciante poco escrupuloso, que no supo re
tener á sus clientes, hace grandes esfuerzos de publi
cidad para atraerlos de nuevo ó atraer á otros; mucho
más fácil le hubiese sido conservarlos, y dueño fue
de una publicidad personal y gratuita.
M. G. de Leener (1) cita diversos casos en que los
belgas han sufrido el castigo por su menosprecio de
los clientes extranjeros:
«Un negociante de Casablanca había logrado colocar allí
gran cantidad de cerillas de procedencia belga. El fabricante
despreció al comprador y empeoró la calidad. Un cargamento
bastó para cerrarle el mercado.
Los belgas han enviado á Bulgaria hierro de mala calidad,
(1) Pag. 40.