( 195
ciudad (*). El sabado en la noche llegaron aqui las galeras; y el domingo me vi
con el Principe, el qual comunicò comigo lo que tenia pensado de hazer sobre
el establescimiento de esta ciudad en seruicio de Y. M., para lo qual em-
biaria a don Fernando que le embiase mill hombres con Esteban Doria her-
mano del sefior de Dulgago, y que tambien embiaria al Duque de Florencia
que le embiase otros mill hombres , los quales el embiarà a tomar a Liorna
con la galeras, y que venidos aqui que el proporna a los de la Sefioria, que
ya saben como V. M. se contentò de ponellos en libertad por su intercesion,
on la qual les ha mantenido y ayudado para que se conseruen en ella, y
que hauia visto lo que el Conde con otros ciudadinos hizieron contra el ser-
vicio de V. M. y desta ciudad, y contra el, y el poco castigo que contra
ellos se ha hecho, por lo qual se han hecho mas insolentes, y no cessan de
pensar y procurar de yr contra al seruicio de V. M. e inquietar esta ciudad,
por lo qual ha pensado que lo que importa al seruicio de V. M. y pacifica-
ion de esta ciudad que es necesario reformar la Sefioria y los otros gobiernos,
y que asi, como ay vili gouernadores con el Duque, que no sean mas de
quatro, y que les den otros quatro de los que han sido duques, por conse-
jeros, y que lo mismo se haga de los procuradores, que, como son ocho, que
no sean mas de quatro, y el Consejo grande, que es de cuatros cientos, se re-
duzga a ciento, y que se establezca una guarda de ocho cientos hombres, que
es lo que mas importa que lodo lo demas. Y para que esto se haga juridi-
dicamente, es menester que la Sefioria -dipute diez o doze ciudadanos para
que hagan esta reformacion, y que sea ‘aprouada por el Consejo grande, por-
que de otra manera no se hallaria el dinero para la guardia, pues en ella
consiste todo para que se conserue lo que agora se asentare , y esta ciudad
se pueda conseruar en el seruicio de V. M., con quietud y pacifico de los
moradores ; pues aqui no hay un castillo que pueda tener la ciudad sojuz-
gada, que esto fuera lo mas seguro, y se pudiera escusar la mayor parte de
la guarda, en lo qual hablè al Principe, porque vino a coyuntura. Dixome
que el lo hauia pensado, mas que no le -paresgia de hablar en este pringipio
en ello, por no indignar las gentes, y porque requeria tiempo y dineros para
hazerse, y que el no los terna; que si V. M. Jo quisiese, que despues lo podia
mandar que se hiziese. Yo creo que haziendose esta reformacion, y dando orden
al dinero para que la guardia sea pagada, que mientras el Principe viuiese
que esto se conseruarà en quietud y al seruicio de V. M.; mas faltando el,
creo que serà menester tener alguna fuerza para soyuzgallos, aunque viuan
1) La lettera del 20 settembre ci manca.