472 SISTEMA ECONÓMICO Y RENTÍSTICO
guridad en favor del derecho que asiste á todo productor, para
participar de la utilidad del producto, en proporción al servicio
con que ha cooperado á su creación.
Por este estudio vamos á ver que mediante esos principios,
aplicados á la distribución de las riquezas, la Constitución ar
gentina protege el desarrollo de estas, no en el interes material
de la riqueza considerada en sí misma, sino con el fin de pro
teger la mejora y bienestar de la parte mas numerosa de la so
ciedad argentina. {Preámbulo de la Constitución, y art. 64, in
ciso 16.) La riqueza no es para ella el fin, lo repetimos, sino el
medio mas eficaz, de cambiar la condición del hombre argen
tino, que al presente peca especialmente por la pobreza mate
rial, en el sentido de su progreso y bienestar, que es el fin de
todas las disposiciones de la Constitución ; pero fin que, al pre
sente, depende del bienestar material del país y de sus habi
tantes.
La Constitución no intenta hacer del país un mercado; de la
República una bolsa de comercio ; de la Nación un taller. To
mando el país como es por la obra de Dios, con sus necesidades
morales á la vez que físicas, y sirviéndole en sus intereses de
todo órden, la Constitución de la Confederación Argentina satis
face las exigencias de la economía cristiana y filosófica, sin in
currir cu las extravagancias y descarríos del socialismo, que
con tanta razón ha espantado á los hombres de juicio, propo
niendo remedios mas aciagos que el mal.
Por lo demas, conviene tener presente que la distribución de
las riquezas, terreno de la economía política que sirve hace años
de campo de batalla á los partidos políticos en Europa, no tiene
en Sud-Aiiiérica, y mucbo menos en el Rio de la Plata, el in
teres de aplicación que en las naciones del otro continente;
porque no existiendo entre nosotros el desnivel ó desproporción
entre la población y las subsistencias, que en Europa hace tan
objetable el orden de su sociedad, que permite que unas clases
sobrenaden en opulencia y las otras perezcan en degradante mi
seria , enSud-Américason no solo inconducentes sino ridiculas
y absurdas las aplicaciones, las doctrinas y reformas proclama
das por los socialistas de Europa.