DE LA CONFEDERACION ARGENTINA.
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Los hombres que gobiernan á Buenos Aires resisten la incorporación
de esa provincia á la Nación en el interes exclusivo de
explotar sus rentas y poderes, que manejan al favor de su aislamiento.
Incorporar á Buenos Aires en la Confederación, es verter en el
Tesoro nacional una parte de la renta de aduana que cobra esa
provincia ; es entregar al Presidente de la Confederación el
mando del ejército que existe en esa provincia; es entregar al
Congreso nacional el poder de legislar en Buenos Aires muchos
intereses esencialmente nacionales, como tarifas de navegación
y comercio, que hoy ejercen los legisladores provinciales de
Buenos Aires por la autoridad de una revolución de hecho.—Y
como esas rentas y poderes se hallan retenidos, administrados
y aprovechados por los hombres que gobiernan la provincia aislada,
entregar esas rentas y poderes al gobierno nacional, es lo
mismo que destituir y privar de esas ventajas á los actuales
gobernantes de Buenos Aires. Con razón, pues, se oponen á la
incorporación de la provincia de su mando; pero esa razón, en
vez de ser de justicia, es de negocio, y este es todo el secreto de
su Obstinación heróica en la resistencia. La incorporación de
Buenos Aires obligaría á muchos patriotas, que hoy viven de su
heroísmo de étalage, á vivir del fruto inapetecido del t^rabajo
oscuro.
He traído esta digresión histórica en el presente libro de finanzas
ó de hacienda, porque los hechos que ella abraza forman
parte de la historia y de las vicisitudes del Tesoro nacional argentino,
desde la época de su dislocación hasta la reorganización
que le ha dado la Constitución federal de iS'>3. Demostrar que
la resistencia á este nuevo orden carece de justicia, es hacer ver
que será vencida por injusta y que el nuevo sistema será permanente,
porque contiene la solución única que admita el problema
de la renta nacional argentina. Demostrar esto, es sacar
en limpio la posibilidad de una renta de aduana de dos raillolies
para la Confederación, tan cierta y duradera como el derecfio
que tiene á percibirla. — El lector recordará que era este
el asunto del artículo que aquí termina.